lunes 19 de julio de 2010

MUERTE Y SUPERVIVENCIA EMBRIONARIA DE LOS HUEVOS.

En el mes de Julio todavía son muchos los cuquilleros que tienen pendiente de nacimiento perdigones procedentes de sus parejas reproductoras principalmente aquellos que han sufrido atrasos en la puesta de huevos.

Pero tanto estos como los que ya tienen los perdigones muy crecidos habrán tenido en alguna ocasión problemas en la eclosión perfecta y mayoritaria de todos los huevos incubados, tanto los que utilizan las incubadoras industriales o de fabricación casera, como los que realizan la incubación con sus propios reproductores, o los que lo hacen con gallinas de mayor o menor tamaño, posiblemente por tener menos fallos en la incubación.

Disponer de un Ovoscopio es el medio más fiable para detectar los fallos bien por huevos claros o por embriones muertos en las distintas fases de crecimiento controlando con el mismo, si los procesos de incubación siguen su crecimiento normal para terminar con éxito, o por el contrario el embrión no es válido o se ha interrumpido en alguna de las fases de crecimiento.

Los mayores fracasos que se producen en los nacimientos son producidos generalmente por fallos en la temperatura y la humedad de la incubadora, de igual forma, cuando los huevos son incubados por alguna gallina o la propia perdiz por estar ubicadas en ambientes excesivamente secos sin ventilación ni la humedad necesaria sobre todo en los últimos días anteriores al nacimiento, donde la humedad ambiente tiene que ser elevada para facilitar la eclosión del perdigón facilitando la condensación necesaria nosotros mismos durante todo el proceso de la incubación deberemos crear un ambiente húmedo para garantizar la eclosión de la mayoría de los huevos.

Si la humedad es baja el perdigón completamente desarrollado, no podrá romper la cáscara para poder salir. A veces, es la propia gallina o la perdiz, las que ante la tardanza de los últimos huevos sin eclosionar los pican para comprobar el estado de los mismos dejándolos de incubar cuando comprueban la muerte del perdigón.

Pero son muchos más los condicionantes que influyen en los huevos de forma positiva o negativa para que puedan llegar a desarrollarse los embriones con éxito, como son la idoneidad de la temperatura y humedad, las formas de almacenamiento previas a la incubación, la desinfección, la cantidad bacteriológica del ambiente o de la incubadora, el tiempo de puesta antes de iniciar la incubación, las pérdidas de humedad del huevo durante el almacenaje por no tener la humedad suficiente, la ventilación existente, etc.,

Las formas de recogida y almacenamiento de los huevos si no van a ser incubados por los progenitores en lugar propicio para ello son muy importantes para el desarrollo del embrión. La recogida debe ser muy frecuente durante el día si disponemos de muchos reproductores para evitar el contacto permanente con distintas bacterias y suciedad que puedan perjudicar el embrión. Es conveniente la desinfección previa al almacenaje, para impedir la afectación al embrión de enfermedades producidas por bacterias, micoplasmas, colibacilos y salmonellas, que pudieran existir en la cáscara. Siempre hay que desechar los huevos muy sucios nunca es conveniente lavarlos, porque de esta forma los gérmenes pueden afectar al embrión.

El tiempo de almacenamiento y formas de efectuarlo también puede influir en el éxito del desarrollo perfecto del embrión, así como en el número de nacimientos. La mortalidad del embrión que se origina por un exceso de tiempo demasiado larga de almacenamiento, afectan principalmente durante las primeras etapas del desarrollo embrionario. También influirá en el tiempo de incubación, debido a los retrasos en el desarrollo, y al menor crecimiento del embrión durante los primeros días.

Existe entre los cuquilleros la costumbre de que los huevos que recogen a sus parejas reproductoras para la posterior incubación, deben mantenerse siempre con el extremo más fino hacia abajo. Varios estudios realizados han determinado que la posición inversa mejoraba la tasa de nacimientos, sobre todo en los huevos con mayor tiempo de duración de almacenaje,-este es el caso de tener pocas parejas reproductoras- siendo de esta forma innecesaria el volteo periódico, destacando, que con la forma de almacenamiento con el extremo más fino hacia arriba resulta más beneficiosa, debido a que la yema se mantiene cerca de la clara que es la que envuelve al embrión, y de esta manera, le dará a este mayor protección contra la deshidratación, y mejor unión a la membrana de la cáscara, que resulta con mejores condiciones para el perfecto desarrollo como decía cuando los huevos están más tiempo almacenados.

Ocurre muchas veces que el porcentaje de nacimientos es bajo, esto puede estar ocasionado por fallos en la fertilización o la muerte del embrión por distintas causas siendo una de las principales, el tiempo excesivo de almacenamiento de los huevos, o fallos en la temperatura y humedad. Por ello, los cuquilleros que crían sus propios perdigones el uso del Ovoscopio puede resultar de gran ayuda para la observación mediante muestreos periódicos que nos irán informando del desarrollo embrionario, y muchas de las causas de su muerte, encontrándose entre ellas sobre todo a mitad de la incubación las deficiencias nutricionales, siendo estas generalmente por defectos vitamínicos, ocasionando estas deficiencias perdigones muy débiles que tendrán dificultades para nacer. La muerte surge entre los días doce y diecinueve y, si logran nacer, tendrán pocas posibilidades de sobrevivir en sus primeros días.

No necesariamente los Ovoscopios tienen que ser profesionales, muchos cuquilleros de distintas maneras muy fáciles de realizar se los construyen ellos mismos para hacer un seguimiento periódico a los huevos en proceso de incubación a partir del sexto día, posteriormente a las dos semanas, y por último antes del día veinte.

Después de los primeros diez días tras la observación mediante el Ovoscopio, podremos encontrar huevos claros, con círculos de sangre, y con embriones vivos y muertos. Dentro de las anormalidades de embriones, destacan los que están mal posicionados a excepción de los que tienen la cabeza debajo del ala derecha y están situados en la punta mas ancha del huevo. Los embriones que están muy mojados o secos estará ocasionado por distintos fallos en la humedad.También por un periodo largo de almacenaje inadecuado, o por tratarse de huevos con la cáscara de mala calidad.

La muerte embrionaria se produce en cuatro periodos concretos: Hasta el quinto día es cuando tiene lugar la formación de la línea primitiva que es la formación de los ejes del embrión y el establecimiento de la red de los vasos sanguíneos. En este periodo el huevo es lógicamente muy sensible a los golpes y temperaturas inapropiadas pudiendo alcanzar por estos motivos un elevado número de muertes.

Entre los días sexto y trece se forma el riñón y comienza su funcionamiento. En este periodo las causas de mortalidad se deben a los excesos y deficiencias en las temperaturas y humedad de la incubación, la incorrecta colocación de los huevos en la incubadora, así como el deficiente volteado y los problemas de tipo bacteriano a que estén sometidos bien en incubadoras, o en los nidos sucios de sus progenitores, o cuando empleamos gallinas que muchas veces defecan dentro del mismo nido.

El periodo más delicado para la correcta formación del embrión, es cuando se produce el cambio de respiración en el mismo, pasando de ser corioalantoidea que -es la forma de intercambio con la membrana de la cáscara captando oxígeno y liberando óxido de carbono del embrión-, a la respiración pulmonar, momento muy delicado pudiendo producir alta mortandad, porque transcurren cerca de seis horas desde que el embrión deja de respirar a través de la membrana para hacerlo por medio de los pulmones, que de no realizarse este proceso adecuadamente empezando a funcionar los pulmones se produce la muerte embrionaria, y el fallo puede ser producido por la falta de oxígeno o humedad, temperaturas incorrectas, o posiciones inadecuadas.

Los cambios bruscos de temperatura y humedad afectan al embrión, porque la excesiva humedad puede humeder los huevos y favorecer la contaminación de bacterias.

Otros fallos que impiden el normal desarrollo embrionario pueden ser el peso del huevo, la calidad de la cáscara, los factores genéticos, estado de salud de los reproductores, calidad de la alimentación recibida, edad de los reproductores, roturas o grietas de la cáscara, época de la cópula, estrés a que estén sometidos, forma de manejo de los huevos, temperatura y humedad de almacenamiento, tiempo de puesta de los huevos, tratamientos en el jaulero con insecticidas que lleguen afectar a los huevos, fallos de volteo en el caso de las incubadoras, limpieza y desinfección inadecuada, falta de oxígeno por mala ventilación con acumulación de exceso de dióxido de carbono, el deficiente estado de nutrición de las parejas reproductoras, la falta de Riboflavina o vitamina B2, Cobalamina o B12, Vitamina D, las deficiencias en Manganeso y Zinc que ocasionan deformidades en el esqueleto, patas y dedos, con el nacimiento de perdigones muy débiles, etc.,

Algunas veces los cuquilleros habrán observado, que llegado el día de la eclosión de los huevos habrán algunos picados pero sin llegar a nacer el perdigón, esto puede deberse a varias causas ente ellas, los huevos mal colocados en las incubadoras, huevos con la cáscara muy delgada, empleo de insecticidas contra los parásitos en el caso de parejas reproductoras, el deficiente grado de humedad en los últimos días antes de la eclosión, humedad elevada y baja temperatura.

Cuando se producen fallos en la temperatura durante la incubación, se pueden producir malformaciones del encéfalo que afecta a la formación de la bóveda craneal en los embriones. También se pueden producir otras malformaciones en las patas y ojos, onfalitis o infección del ombligo por la presencia de bacterias sobre todo en las procesos de incubación faltos de higiene, perdigones muertos por deshidratación por la pérdida de humedad que nacerán con menor tamaño y pocas probabilidades de sobrevivir al estar afectados de ácido úrico por la deshidratación a que han estado sometidos.

Los perdigones recién nacidos pueden ser afectados por la enfermedad de la Aspergilosis producida por el hongo Aspergillus, y cuya infección se debe a la presencia del hongo en el huevo, o en los lugares donde estén ubicados.

Es importante por ello controlar la temperatura de la incubadora, que tendremos que adecuarla al tiempo de conservación de los huevos. Si la temperatura de conservación está comprendida entre siete y diez días habrá que precalentar los huevos a veinticinco grados durante aproximadamente unas seis horas dependiendo del número de días. Pero si el lote es viejo el proceso de incubación de treinta y siete o treinta y ocho grados se alargará; por ello es necesario o bien un precalentamiento, o bien aumentar la temperatura de incubación o ambas cosas a la vez. El fin de la humedad es provocar al principio de la incubación una saturación para que el huevo no pierda excesiva agua.

También dependerá del tipo de incubadora. Si es de carga múltiple la temperatura tendrá que ser constante durante todo el proceso. Si es de carga única se puede programar por días, dependiendo de la temperatura que le queramos dar en cada momento. Si existe un sobrecalentamiento provocaremos el adelanto en el proceso de incubación con defectos o muertes embrionarias. Si hay defecto de calor habrá un retraso igualmente con defectos y muertes embrionarias. Por ello hay que vigilar que la temperatura sea constante para que no afecten al desarrollo del embrión.

Existe correlación entre la temperatura del aire de la incubadora y los huevos porque cuando la temperatura aumenta, también lo hace el metabolismo de los embriones. Si la temperatura disminuye el metabolismo decrece. Por lo tanto el aumento de temperatura favorece la multiplicación celular con la formación de las capas y membranas embrionarias y también la nutrición, incrementándose el proceso de crecimiento y desarrollo de los embriones.

La humedad es determinante el proceso de incubación. Normalmente se mantiene una humedad relativa comprendida entre un cincuenta y siete y sesenta por ciento. La humedad excesiva puede provocar la muerte del embrión, y también puede provocar infección de contaminación por microorganismos.

Todo esto es necesario para provocar al principio de la incubación una saturación de la humedad para que el huevo no pierda excesiva agua. A medida que el proceso de incubación avanza, el huevo va evaporando parte de su contenido de agua hasta perder por término medio un once por ciento del peso originario del huevo. Todo esto depende del espesor de la cáscara, y según sea esta se le dará algo más o menos de humedad. Los huevos en la incubadora siempre tienen que estar colocados con la cámara de aire hacia arriba. Es conveniente el humedecimiento del aire en las incubadoras con la ayuda de aspersión de agua que con su evaporación se diseminará por todas las zonas donde se encuentre la incubadora para que sea uniforme.

Si importante es la humedad, también lo es la ventilación, porque con esta se logra la correcta aireación de los huevos además de una humedad uniforme. También el recambio de aire es necesario para suprimir el exceso de calor que pudiera acumularse asegurando además la pureza del aire. Durante la incubación el huevo absorbe oxígeno y elimina anhídrido carbónico. Por ello es tan importante la buena ventilación para proporcionar a los huevos en todo momento la cantidad suficiente de oxígeno para poder contrarrestar el desprendimiento de dióxido de carbono. La corriente de aire debe ser la adecuada para mantener una temperatura uniforme a la incubadora para que de esta manera también lo sean los nacimientos. Por ello la ventilación variará dependiendo del momento de la incubación, porque hasta los catorce días el embrión tiene un alto rendimiento de calor pero hasta el final tiene necesidad de disiparlo.

Los huevos deben ser volteados cada una o dos horas. El desarrollo de los embriones transcurre cuando los huevos son movidos periódicamente durante los primeros dieciocho días. En las incubaciones que realizan la perdiz o la gallina los voltean con cierta frecuencia. En las incubadoras se tendrá que realizar de forma mecánica.

Como decía anteriormente el huevo pierde agua durante todo el proceso de incubación sufriendo un proceso de desecamiento. Por este motivo, el embrión está expuesto a pegarse a las membranas internas de la cáscara lo que puede provocar su muerte, sobre todo durante la primera semana. Lo que contribuye a que el embrión lo lleva a mantenerse en la parte superior de la yema durante los primeros días por debajo y muy cercano a la cáscara en la zona de la cámara de aire. La posición del huevo influye sobre la posición que adoptará el perdigón en el momento de prepararse para la eclosión siendo muy importante para obtener un alto número de nacimientos. La posición del embrión se define a partir del quinto día encontrándose cerca de la cámara de aire. A partir del undécimo día cuando el cuerpo del embrión pesa más que su cabeza el mismo efectúa un giro a la izquierda, lo que provoca que el cuerpo descienda en dirección al extremo fino del huevo. A los Catorce días el cuerpo del embrión está situado a lo largo del eje mayor del huevo con la cabeza dirigida hacia el extremo más grueso. Esta es la posición correcta y necesaria que debe adoptar el perdigón para su nacimiento.

La mala posición del embrión ocasiona que no pueda picar la cáscara y le causará la muerte por cansancio o la falta de oxígeno. Las causas que provocan la mala posición embrionaria están originadas por el mal almacenaje de los huevos y, también por la edad avanzada de los progenitores.

Los perdigones pueden eclosionar con deformaciones entre ellas, nacer con cuatro patas, pico deformado, sin pico superior, patas deformes y torcidas, dedos de ambas patas recogidos y vueltos hacia detrás, sin ojos, etc., Son varios los factores que contribuyen a ello. La edad de las hembras y machos, los cruces con otras razas, los defectuosos almacenamientos de los huevos así como su manejo, mover o cambiar los huevos de lugar después de puestos sin exceder de tres o cuatro días de almacenaje, los factores ambientales de temperatura y humedad inadecuadas. La temperatura elevada en la incubadora acelera la embriogénesis o desarrollo embrionario y los órganos pueden crecer desfasados originando deformaciones. Las altas temperaturas de la incubadora también son las responsables de los problemas del desarrollo del cerebro y de los ojos, mientras que las bajas retardan el crecimiento. Las dietas deficientes de los reproductores también influyen en las deficiencias en la formación anormal del embrión, porque estos crecen utilizando el contenido nutricional del huevo incluyendo la yema. La carencia de dietas deficientes en vitaminas produce embriones y perdigones que presentarán deformidades, malas posiciones, y reducción de los nacimientos. Los fallos de las incubadoras en los volteos puede ser también el origen de perdigones con malformaciones.

La temperatura días antes del nacimiento tiene que ser inferior a la de incubación facilitando de esta forma el picaje de la cáscara para su eclosión, de la misma forma para favorecer el picaje hay que aumentar la humedad para facilitarle el nacimiento.

Sobre el día veinte los huevos deben estar picados, y es en ese momento cuando la humedad tiene que ser importante pero no excesiva para facilitar el proceso, pero una vez hayan nacido todos se disminuirá para facilitar su secado. Por ello debemos vigilar que la humedad no sea excesiva, porque el embrión estará desarrollado completamente pero muerto con el pico en la cámara de aire. Por el contrario si es demasiado baja, habrá pollitos muertos después de picar la cáscara totalmente deshidratados.

Los cuquilleros sabemos los grandes retos, problemas, sacrificios, y dificultades que tenemos que salvar desde que comienza la incubación, hasta conseguir que sean igualones con sus progenitores, para que posteriormente algunos de los perdigones que hayan nacido en nuestro jaulero, puedan llegar con el tiempo a su consagración como buenos reclamos. Existen algunos que opinan que los perdigones que nacen en los jauleros no valen ni tienen cualidades para convertirse en buenos reclamos, eso no tiene ningún fundamento ni credibilidad alguna, porque personalmente he criado perdigones con mis propios reproductores, que han llegado a ser no solo buenos, sino sobresalientes.

Que salgan buenos es cuestión de suerte si desarrollan buenas cualidades y condiciones innatas y físicas para el canto y, estas serán más favorables en todo caso, si van acompañadas con la excelente genética de los progenitores. http://cuquillerooriolano.blogspot.com