Son varias las causas de las enfermedades respiratorias en la perdiz ocasionadas por bacterias, virus, hongos, micoplasmas y diversos parásitos, que son los causantes de las enfermedades respiratorias de las perdices, producidas por ambientes con polvo contaminado, jauleros con falta de higiene y desinfección, exceso de calor o frío, estrés, alimentación excesiva, o deficiente en nutrientes no equilibrados, alimentos contaminados, carencias de Vitamina A que es la responsable de mantener los tejidos epiteliales en perfecto estado, contribuyendo además a reforzar el sistema inmunitario formando barreras con la creación de anticuerpos para evitar o reducir las infecciones del aparato respiratorio.
La perdiz y todas las aves tienen en los pulmones dos sistemas de sacos aéreos que mueven el aire en una dirección a través del parabronquio al no existir alvéolos.
El sistema de respiración se produce por medio de los sacos aéreos que están delante y detrás de los pulmones que actúan como bombas. El aire inspirado pasa directamente a los sacos aéreos posteriores y después a los parabronquios, seguidamente a los sacos aéreos anteriores, para volver a ser expirado a través del pulmón. La redirección del aire en los pulmones y sacos aéreos favorece las infecciones por los agentes patógenos inhalados.
Esta forma de circulación del aire en su sistema respiratorio también actúa como regulador de la temperatura eliminando el exceso de calor, al no producirse sudoración alguna por la presencia de las plumas.
Dada la estructura del sistema respiratorio facilita la entrada de agentes infecciosos. Pero la perdiz está dotada de sistemas de defensa en lo epitelios respiratorios – o capas externas de las mucosas - que son las encargadas de atrapar y retener mediante los cilios y la mucosidad de los cornetes nasales a los agentes infecciosos expulsándolos al exterior.
Los epitelios del tracto respiratorio impiden la entrada de los organismos que pueden causar la infección continua en el flujo sanguíneo, pero a veces, algunos microorganismos consiguen entrar en los capilares aéreos del pulmón causado sobre todo por el polvo contaminado, por virus y bacterias una hiperplasia – o excesiva multiplicación de las células normales –viéndose afectadas las células del epitelio respiratorio con la consiguiente infección e inflamación.
El sistema de defensa de los leucocitos actúa para impedir la proliferación de los agentes infecciosos con su acción fagocitaria atrapando o neutralizando los microorganismos intracelulares de bacterias y micoplasmas, pero algunas veces, dependiendo de la fortaleza del sistema inmunitario de la perdiz, ocurre que si este es débil, algún agente infeccioso penetra en sus células produciendo infección.
Dentro de las distintas enfermedades respiratorias que pueden afectar a la perdiz producidas por distintos
agentes infecciosos, está la Sinusitis que se produce por la infección de los senos paranasales o cavidades orbitarias que cursan con inflamación de los tejidos del contorno de los ojos, llegando a la cronicidad algunas veces, por no poner el cuquillero a la perdiz afectada bajo tratamiento inmediato en la fase inicial de la enfermedad. En estos casos, la infección aguda si no es tratada de forma correcta, la Sinusitis se volverá crónica, y el pus líquido se cerrará mediante una envoltura o aislamiento cerrado en una cápsula, para que de esta forma no estén los gérmenes que han originado la enfermedad infecciosa en contacto permanente con el torrente circulatorio. El aislamiento del pus líquido enquistado se solidificará en la cápsula cerrada cuando la infección se cronifique, ejerciendo presión sobre la membrana nictitante que forma parte de la conjuntiva del ojo que se verá afectada al producirse presión intraocular, observándose en la perdiz afectada, constante lagrimeo que tratará de limpiarse el ojo en la parte posterior de la cabeza que estará siempre manchada, así como todas las plumas del contorno del ojo afectado, aparecerán con las plumas mojadas y apelmazadas por el constante lagrimeo.
De todas formas, el tratamiento con los antibióticos apropiados cuando la afección se ha tratado en su fase aguda inicial, algunas veces no son capaces de curar la Sinusitis volviéndose crónica al quedar el pus como decía en una envoltura o cápsula cerrada que con la cronicidad se solidificará, y en estos casos, no tendrá tratamiento alguno, porque los antibióticos ya no serán efectivos sobre el pus solidificado, por lo que no habrá más remedio y como último recurso para curar la patología de la Sinusitis de la perdiz, que hacerlo mediante la operación del absceso, – efectuado siempre por un veterinario - para sacar el pus solidificado, lavando tras su retirada la herida con suero fisiológico para eliminar los restos del pus que pudieran quedar adheridos a las paredes de la cápsula. Realizada la operación, la incisión efectuada quedará abierta en la mayoría de los casos sin ningún punto de sutura para facilitar el drenaje
de la sangre y restos de líquidos de la operación, y tras ser desinfectada la herida con Betadine, la perdiz podrá volver a su jaulero,-nunca expuesta al polvo o suciedad- procediendo el cuquillero en los días siguientes a desinfectarla dos veces al día con bastoncillos impregnados de betadine para que puedan penetrar en la herida realizada, y posteriormente conforme la herida vaya cicatrizando solo se hará de forma superficial. En los cinco días siguientes la perdiz se le administrará tratamiento durante dos días con un analgésico por si existiera dolor, así como un antibiótico apropiado para evitar la infección de la herida. En la fotografía se puede observar a la misma perdiz anterior afectada por Sinusitis totalmente restablecida dos semanas después de ser intervenida del absceso del pus solidificado crónico.
Los distintos agentes infecciosos inhalados que dañan el sistema respiratorio de la perdiz pueden ser de varias formas.
Los virus respiratorios producen inflamaciones y congestión.
Los micoplasmas prod
ucen diversos productos metabólicos que dañan las células con respuesta inflamatoria, además de poder interponerse a los sistemas de defensa de la perdiz facilitando la infección por otro tipo de bacterias.
El grado de producir infecciones respiratorias por las bacterias puede depender de varias causas que producirán la inflamación de las células afectadas del sistema respiratorio, que con la producción de los enzimas bacterianos, pueden destruir los tejidos afectados.
La infecciones respiratorias más severas que puede presentar las perdices, son las producidas por algunas cepas de los distintos micoplasmas que debido a su tamaño se encuentran entre las bacterias y los virus, produciendo diversas enfermedades respiratorias crónicas al verse afectado todo el aparato respiratorio al adherirse los micoplasmas a las membranas y epitelios debido a la falta de movilidad de los cilios y flagelos.
La infección por micoplasmas del sistema respiratorio de la perdiz siempre va asociada con otra infección oportunista sobreañadida de otra bacteria, la Escherichia Coli, y este tipo de infección causa además de afectar a los senos paranasales con la aparición de Sinusitis, Coriza, patologías de los sacos aéreos, predisponiendo además a los micoplasmas a la aparición del virus de la Bronquitis infecciosa, y de la Enfermedad de Newcastle.

Las infecciones por micoplasmas se tratan bien con antibióticos principalmente con el compuesto de la Tisolina mediante inyectable, Clortetraciclina, Doxiciclina o con algún antibiótico del grupo de las quinolonas como el Ciprofloxacino o Enroflacino, aunque con alguno de ellos dependiendo del grado y agudeza de la patología, pueden presentar resistencias.
De todas formas nunca debe proceder ningún cuquillero sin experiencia ni conocimientos, a tratar con estos antibióticos a las perdices sin la supervisión de un veterinario experto en aves, que será el que determinará el más conveniente, de acuerdo con la gravedad y sintomatología que presente la perdiz. Porque la infección por Micoplasmas, favorecen que los tejidos infectados lo hagan también como decía con la bacteria Escherichia Coli, y ambas pueden ser responsables al adherirse a los tejidos epiteliales del sistema respiratorio, de producir distintas afecciones como la Aerosaculitis – o inflamación de las membranas de los sacos aéreos- Laringotraqueítis, Neumonías, y diversas inflamaciones de tipo purulento, como la Pericarditis de la membrana que envuelve al corazón, hepatitis, etc.
La forma de transmisión de los Micoplasmas es por sustancias ingeridas o inhaladas contaminadas, bien sea comida, agua, polvo, contacto con otras perdices o aves silvestres infectadas, y también por los gorriones que transmiten una de las distintas cepas de Micoplasmas, pero que no presentan ningún síntoma de la enfermedad.
Los síntomas que presentan las perdices que se ven afectadas de Micoplasmosis, son prácticamente las ge
nerales en todas las afecciones respiratorias con las plumas erizadas, secreciones nasales, respiración dificultosa con el pico abierto con fuerte sibilancia o pitos, ojos acuosos, pérdida del apetito con adelgazamiento, etc.
La Micoplasmosis en la perdiz, puede ser confundida con otras afecciones respiratorias como la Bronquitis infecciosa, Gripe Aviar, o Enfermedad de Newcastle entre otras.
Como medida de prevención, cuando se sospeche la existencia de infecciones por micoplasmas es necesario hacer análisis de sangre, para determinar la existencia de aglutininas en el suero. Las perdices que hayan sido tratadas contra esta enfermedad y sobrevivan, siempre tendrán anticuerpos en el suero contra la enfermedad.
Una vez más comprobamos que con las distintas afecciones respiratorias que pueden desarrollar enfermedades nuestras perdices, es imprescindible reducir al máximo todos los factores de riesgo que puedan ser la causa de enfermedades infecciosas respiratorias, controlando rigurosamente su higiene, y desinfección de terreros, jaulas, comederos, bebederos, y suelos sucios con polvo contaminado, algunas veces en el caso de los terreros llenos de sus propias heces, que al ser levantada la tierra en sus baños, pueden ser los causantes de diversas infecciones respiratorias, las corrientes de aire, los excesos de calor o frío, malnutrición por dietas inadecuadas, falta de vitamina A que es la protectora de las mucosas, perdices que estén sometidas a mucho estrés que les debilitarán su sistema inmunológico, etc.

Estas son algunas de las causas que pueden producir diversas patologías respiratorias en nuestros reclamos, y su agravamiento y cronicidad en la mayoría de las veces, es consecuencia de la poca atención, control, higiene, y vigilancia prestada, o por el desconocimiento lógico del cuquillero para saber identificar las enfermedades a tiempo a través de su comportamiento de los primeros síntomas iniciales observados a las perdices enfermas, y que todo cuquillero diligente con sus perdices tiene que ir descubriendo con buenos ojos clínicos en todas sus visitas al jaulero, con la vigilancia de la aparición de enfermedades de sus perdices.http://cuquillerooriolano.blogspot.com/
La perdiz y todas las aves tienen en los pulmones dos sistemas de sacos aéreos que mueven el aire en una dirección a través del parabronquio al no existir alvéolos.
El sistema de respiración se produce por medio de los sacos aéreos que están delante y detrás de los pulmones que actúan como bombas. El aire inspirado pasa directamente a los sacos aéreos posteriores y después a los parabronquios, seguidamente a los sacos aéreos anteriores, para volver a ser expirado a través del pulmón. La redirección del aire en los pulmones y sacos aéreos favorece las infecciones por los agentes patógenos inhalados.
Esta forma de circulación del aire en su sistema respiratorio también actúa como regulador de la temperatura eliminando el exceso de calor, al no producirse sudoración alguna por la presencia de las plumas.
Dada la estructura del sistema respiratorio facilita la entrada de agentes infecciosos. Pero la perdiz está dotada de sistemas de defensa en lo epitelios respiratorios – o capas externas de las mucosas - que son las encargadas de atrapar y retener mediante los cilios y la mucosidad de los cornetes nasales a los agentes infecciosos expulsándolos al exterior.
Los epitelios del tracto respiratorio impiden la entrada de los organismos que pueden causar la infección continua en el flujo sanguíneo, pero a veces, algunos microorganismos consiguen entrar en los capilares aéreos del pulmón causado sobre todo por el polvo contaminado, por virus y bacterias una hiperplasia – o excesiva multiplicación de las células normales –viéndose afectadas las células del epitelio respiratorio con la consiguiente infección e inflamación.
El sistema de defensa de los leucocitos actúa para impedir la proliferación de los agentes infecciosos con su acción fagocitaria atrapando o neutralizando los microorganismos intracelulares de bacterias y micoplasmas, pero algunas veces, dependiendo de la fortaleza del sistema inmunitario de la perdiz, ocurre que si este es débil, algún agente infeccioso penetra en sus células produciendo infección.
Dentro de las distintas enfermedades respiratorias que pueden afectar a la perdiz producidas por distintos
agentes infecciosos, está la Sinusitis que se produce por la infección de los senos paranasales o cavidades orbitarias que cursan con inflamación de los tejidos del contorno de los ojos, llegando a la cronicidad algunas veces, por no poner el cuquillero a la perdiz afectada bajo tratamiento inmediato en la fase inicial de la enfermedad. En estos casos, la infección aguda si no es tratada de forma correcta, la Sinusitis se volverá crónica, y el pus líquido se cerrará mediante una envoltura o aislamiento cerrado en una cápsula, para que de esta forma no estén los gérmenes que han originado la enfermedad infecciosa en contacto permanente con el torrente circulatorio. El aislamiento del pus líquido enquistado se solidificará en la cápsula cerrada cuando la infección se cronifique, ejerciendo presión sobre la membrana nictitante que forma parte de la conjuntiva del ojo que se verá afectada al producirse presión intraocular, observándose en la perdiz afectada, constante lagrimeo que tratará de limpiarse el ojo en la parte posterior de la cabeza que estará siempre manchada, así como todas las plumas del contorno del ojo afectado, aparecerán con las plumas mojadas y apelmazadas por el constante lagrimeo.De todas formas, el tratamiento con los antibióticos apropiados cuando la afección se ha tratado en su fase aguda inicial, algunas veces no son capaces de curar la Sinusitis volviéndose crónica al quedar el pus como decía en una envoltura o cápsula cerrada que con la cronicidad se solidificará, y en estos casos, no tendrá tratamiento alguno, porque los antibióticos ya no serán efectivos sobre el pus solidificado, por lo que no habrá más remedio y como último recurso para curar la patología de la Sinusitis de la perdiz, que hacerlo mediante la operación del absceso, – efectuado siempre por un veterinario - para sacar el pus solidificado, lavando tras su retirada la herida con suero fisiológico para eliminar los restos del pus que pudieran quedar adheridos a las paredes de la cápsula. Realizada la operación, la incisión efectuada quedará abierta en la mayoría de los casos sin ningún punto de sutura para facilitar el drenaje
de la sangre y restos de líquidos de la operación, y tras ser desinfectada la herida con Betadine, la perdiz podrá volver a su jaulero,-nunca expuesta al polvo o suciedad- procediendo el cuquillero en los días siguientes a desinfectarla dos veces al día con bastoncillos impregnados de betadine para que puedan penetrar en la herida realizada, y posteriormente conforme la herida vaya cicatrizando solo se hará de forma superficial. En los cinco días siguientes la perdiz se le administrará tratamiento durante dos días con un analgésico por si existiera dolor, así como un antibiótico apropiado para evitar la infección de la herida. En la fotografía se puede observar a la misma perdiz anterior afectada por Sinusitis totalmente restablecida dos semanas después de ser intervenida del absceso del pus solidificado crónico.Los distintos agentes infecciosos inhalados que dañan el sistema respiratorio de la perdiz pueden ser de varias formas.
Los virus respiratorios producen inflamaciones y congestión.
Los micoplasmas prod
ucen diversos productos metabólicos que dañan las células con respuesta inflamatoria, además de poder interponerse a los sistemas de defensa de la perdiz facilitando la infección por otro tipo de bacterias.El grado de producir infecciones respiratorias por las bacterias puede depender de varias causas que producirán la inflamación de las células afectadas del sistema respiratorio, que con la producción de los enzimas bacterianos, pueden destruir los tejidos afectados.
La infecciones respiratorias más severas que puede presentar las perdices, son las producidas por algunas cepas de los distintos micoplasmas que debido a su tamaño se encuentran entre las bacterias y los virus, produciendo diversas enfermedades respiratorias crónicas al verse afectado todo el aparato respiratorio al adherirse los micoplasmas a las membranas y epitelios debido a la falta de movilidad de los cilios y flagelos.
La infección por micoplasmas del sistema respiratorio de la perdiz siempre va asociada con otra infección oportunista sobreañadida de otra bacteria, la Escherichia Coli, y este tipo de infección causa además de afectar a los senos paranasales con la aparición de Sinusitis, Coriza, patologías de los sacos aéreos, predisponiendo además a los micoplasmas a la aparición del virus de la Bronquitis infecciosa, y de la Enfermedad de Newcastle.

Las infecciones por micoplasmas se tratan bien con antibióticos principalmente con el compuesto de la Tisolina mediante inyectable, Clortetraciclina, Doxiciclina o con algún antibiótico del grupo de las quinolonas como el Ciprofloxacino o Enroflacino, aunque con alguno de ellos dependiendo del grado y agudeza de la patología, pueden presentar resistencias.
De todas formas nunca debe proceder ningún cuquillero sin experiencia ni conocimientos, a tratar con estos antibióticos a las perdices sin la supervisión de un veterinario experto en aves, que será el que determinará el más conveniente, de acuerdo con la gravedad y sintomatología que presente la perdiz. Porque la infección por Micoplasmas, favorecen que los tejidos infectados lo hagan también como decía con la bacteria Escherichia Coli, y ambas pueden ser responsables al adherirse a los tejidos epiteliales del sistema respiratorio, de producir distintas afecciones como la Aerosaculitis – o inflamación de las membranas de los sacos aéreos- Laringotraqueítis, Neumonías, y diversas inflamaciones de tipo purulento, como la Pericarditis de la membrana que envuelve al corazón, hepatitis, etc.
La forma de transmisión de los Micoplasmas es por sustancias ingeridas o inhaladas contaminadas, bien sea comida, agua, polvo, contacto con otras perdices o aves silvestres infectadas, y también por los gorriones que transmiten una de las distintas cepas de Micoplasmas, pero que no presentan ningún síntoma de la enfermedad.
Los síntomas que presentan las perdices que se ven afectadas de Micoplasmosis, son prácticamente las ge
nerales en todas las afecciones respiratorias con las plumas erizadas, secreciones nasales, respiración dificultosa con el pico abierto con fuerte sibilancia o pitos, ojos acuosos, pérdida del apetito con adelgazamiento, etc.La Micoplasmosis en la perdiz, puede ser confundida con otras afecciones respiratorias como la Bronquitis infecciosa, Gripe Aviar, o Enfermedad de Newcastle entre otras.
Como medida de prevención, cuando se sospeche la existencia de infecciones por micoplasmas es necesario hacer análisis de sangre, para determinar la existencia de aglutininas en el suero. Las perdices que hayan sido tratadas contra esta enfermedad y sobrevivan, siempre tendrán anticuerpos en el suero contra la enfermedad.
Una vez más comprobamos que con las distintas afecciones respiratorias que pueden desarrollar enfermedades nuestras perdices, es imprescindible reducir al máximo todos los factores de riesgo que puedan ser la causa de enfermedades infecciosas respiratorias, controlando rigurosamente su higiene, y desinfección de terreros, jaulas, comederos, bebederos, y suelos sucios con polvo contaminado, algunas veces en el caso de los terreros llenos de sus propias heces, que al ser levantada la tierra en sus baños, pueden ser los causantes de diversas infecciones respiratorias, las corrientes de aire, los excesos de calor o frío, malnutrición por dietas inadecuadas, falta de vitamina A que es la protectora de las mucosas, perdices que estén sometidas a mucho estrés que les debilitarán su sistema inmunológico, etc.

Estas son algunas de las causas que pueden producir diversas patologías respiratorias en nuestros reclamos, y su agravamiento y cronicidad en la mayoría de las veces, es consecuencia de la poca atención, control, higiene, y vigilancia prestada, o por el desconocimiento lógico del cuquillero para saber identificar las enfermedades a tiempo a través de su comportamiento de los primeros síntomas iniciales observados a las perdices enfermas, y que todo cuquillero diligente con sus perdices tiene que ir descubriendo con buenos ojos clínicos en todas sus visitas al jaulero, con la vigilancia de la aparición de enfermedades de sus perdices.http://cuquillerooriolano.blogspot.com/

