Los cazadores de la perdiz con reclamo sabemos que este tipo de caza en ocasiones no se ejecuta e interpreta correctamente en todas sus facetas, incluso en algunos cazadores con más años de experiencia, por no cazar convenientemente a sus reclamos dependiendo de las características de cada uno, deficientes actuaciones dentro del jaulero con cuidados permanentes que requieren los reclamos, formas de educar a los más ariscos con estrategias para dulcificar su carácter, resabios y formas de corregirlos, alimentación, recortes, intuición de saber elegir bien a los reclamos, enseñanzas pacientes con los pollos interpretando las verdaderas cualidades como futuros reclamos por su comportamiento y actitud en el tanto, ojos clínicos para la detección de las enfermedades, elección del lugar y construcción de los aguardos, los cuquilleros que saben leer y escuchar el campo sabiendo interpretar en cada momento sus diversos cantos y su significado y estado del campo, conocimiento de las costumbres de las pe
rdices, formas de ejecutar y terminar los lances de la forma más conveniente buscando la recompensa y satisfacción del trabajo bien realizado del verdadero protagonista de este tipo de caza que es el reclamo, respetando en todo momento los tiempos que este nos señale con sus distintos cantos etc. Pero todo ello con grandes dosis de tranquilidad y paciencia cuquillera ante todas las adversidades que se presentan en este tipo de caza, pueden ser algunas de las cualidades que deben tener los cuquilleros para llegar a denominarse buenos cazadores de la perdiz con reclamo.
Porque son muchos los que practican este tipo de caza, pero algunos con sus formas de cazar consiguen desnaturalizar este arte y a los verdaderos cuquilleros que la practican de forma adecuada buscando solo el trabajo bien realizado de sus reclamos dando muerte a sus rivales solo cuando se lo merezcan, sin tener en ningún momento como fin prioritario los disparos y el número de piezas abatir.
También hay que ser conscientes en todo momento de ser selectivos y saber indultar a muchos pájaros que entran en plaza, y que por diversas causas no es procedente el disparo, no solo por las consecuencias negativas que podamos ocasionar al de la jaula, sino por la responsabilidad y buen proceder que siempre tiene que estar presente en todos los cuquilleros y no solo de los más puristas, sabiendo elegir a las perdices que entren en plaza y la forma si procede que deben ser abatidas conforme a las reglas de este tipo de caza.
Todo esto debe llevarnos a la reflexión, para preguntarnos sino no es más procedente cambiar nuestras formas de cazar por otras más perfectas sin la búsqueda de resultados, porque no es mejor cazador y dispone mejores reclamos los que más piezas abaten, sino los que con esperas más pacientes analizando muchos detalles y disfrutando del trabajo de sus reclamos sin prisas, y actuando en todo momento correctamente con los reclamos seleccionando las perdices y las formas correctas si procede de abatirlas, son sin duda los verdaderos y mejores cuquilleros. Porque de esta forma los puestos realizados siempre les serán más gratificantes que es el fin de este tipo de caza vivirlos con gran intensidad y total tranquilidad, recreándose en la disputa territorial sin ningún tipo de prisas de lo que acontece en la plaza, que es lo que gusta y es la esencia de este tipo de caza, y de esta manera es cuando surge toda la magia y gozo en el cazador de disfrutar de la emoción del lance, porque sin ella este tipo de caza no tendría ningún sentido, a la vez que con formas correctas de actuar en cada puesto, estaremos haciendo mejores a los reclamos de nuestro jaulero.
El arte bien ejecutado de esta modalidad se hace patente en todos aquellos que cada día se esfuerzan en comprender, analizar, ejecutar y perfeccionar correctamente el trato y cuidados de sus
reclamos, perfeccionando sus formas de cazar en el campo, el gozo y la fascinación de saber seleccionar bien a los pollos y reclamos, a ser pacientes en el aguardo y tener las posaderas de “plomo” a pesar de no efectuar ningún disparo, las misteriosas y apasionantes esperas en el aguardo con el estudio pormenorizado de las actitudes y formas de comportamiento y respuesta en el tanto de los reclamos, analizando el comportamiento con la perdiz en plaza del trabajo y reacción de la primera confrontación de un pollo, el gozo de comprobar las astucias bien ejecutadas de los más veteranos y algunos pollos sobresalientes que son los verdaderos artistas de esta caza para meter en plaza a las desconfiadas camperas. Todo esto son algunas de las cosas que merecen la pena vivir con intensidad y sin prisas desde el aguardo, y que disfrutan con ellas todos aquellos que viven la caza del reclamo de forma diferente gozando de los trabajos bien ejecutados de sus pájaros, y por este motivo, muchos cuquilleros llegan a sentir grandes sensaciones y sentimientos de unión con sus reclamos en el momento mágico del enfrentamiento de la disputa territorial con las camperas difíciles de compreder por otro tipo de cazador.
Diferentes son también otras formas de entender esta caza por otros aficionados que piensan que educar y enseñar a los pollos es una pérdida de tiempo, prefierendo comprar reclamos con cierta experiencia para según ellos disfrutar más, cuando en realidad no siempre es así, porque para efectuar teóricamente más disparos prefieren gastarse más dinero en la compra de inciertos y dudosos reclamos desconocidos en su rendimiento y quizá con vicios o resabios adquiridos en su comportamiento con las formas que han sido cazados, que se irán haciendo patentes progresivamente en el tanto, solo para en teoría abatir más perdices –algunas veces de granja- porque esto no es el fin ni lo más importante para el que de verdad siente y vive este tipo de caza de forma diferente.
A veces la forma de vida actual con mucha competividad la hacemos extensiva a los cazaderos para ver quien es el que mejores resultados obtiene, y esto es un error en cualquier modalidad de caza. No son mejores los cazadores que consiguen mayor número de piezas, sino aquellos y centrándonos en la caza de la perdiz con reclamo, actuan de forma sosegada y tranquila en cada lance, analizando todos los detalles y vivencias de la disputa territorial entre el de la jaula y las campesinas, teniendo siempre presente los principios básicos de este tipo de caza para la selectividad de la pieza, o no efectuar disparo alguno, si no se dan las normas o principios que rigen este tipo de caza, porque actuando de otra forma no existe el encanto, emoción, interés, magia y embrujo que la caracteriza. Los que tienen el dedo rápido, los que quieren ser competitivos en busca de los mayores resultados para el posterior pavoneo ante los demás, no deben considerarse buenos cazadores de la perdiz con reclamo.
Pero es casi generalizado entre algunos cuquilleros no poner en práctica otras formas de actuación en este tipo de caza que no sean las suyas que les obliguen a cambiar sus ideas y costumbres en su forma de cazar a las que están aferrados, y son las que han enseñado a otros sobre sus maneras de entender la caza de la perdiz con reclamo que han formado parte de sus vidas a través de los años por pura rutina, y que muchas veces algunas de ellas son las que más perjudican a este colectivo por las opiniones de mucha gente en contra de esta modalidad.
Otro de los problemas que se observan entre los cuquilleros actuales es el exceso de pájaros en los jauleros, porque si no se dispone de mucho tiempo durante el periodo de caza puede suponer un gran
inconveniente, porque el número de puestos a cada uno será menor no haciendo de esta forma buenos a sus reclamos, y que a veces algunos pájaros poco cazados o desconocidos para el cuquillero pasarán la temporada en blanco corriendo el riesgo con estos pájaros los cuquilleros poco pacientes en el aguardo ante alguno que se muestre remiso en su salida a buscar campo por diversas circunstancias, echar rapidamente mano del exceso de repuestos para tener "música" inmediata, y con esta actitud precipitada y poco paciente no podremos descubrir sus verdaderas cualidades para desarrollarlas progresivamente en el tanto, sobre todo en aquellos reclamos menos conocidos. En estos casos, es frecuente que se descarten muchos pájaros válidos que pudieran haber llegado a ser grandes reclamos, quizá mejores que los que tienen en su jaulero, solo con practicar en el aguardo la virtud de la paciencia cuquillera sin ningún tipo de ansiedad, pensando que está perdiendo el tiempo, pero esto lo sabe determinar el buen cuquillero con la observación y actitud del pájaro en el tanto tras varias salidas estando el pájaro conveniente encelado, aunque en alguna salida el reclamo no nos deje convencidos de su trabajo.
Los veteranos cuquilleros en años y experiencia en la caza de la perdiz con reclamo si visitamos sus jaulero, estos se componen de un número no elevado de reclamos de acuerdo con el tiempo que disponga para cazarlos y algún pollo prometedor, que con salidas y puestos adecuados en los momentos y días más propicios irán ganando categoría dentro del jaulero.
También una de las virtudes del buen cuquillero está en saber sincronizar "la puesta a punto" de sus diferentes reclamos y cazar adecuada y alternativamente en jornadas de mañana y tarde a cada pájaro de su jaulero de forma rotatoria según las características de cada uno de ellos en los lugares de caza más apropiados, porque si no son pájaros todo terreno y buenos reclamos, algunos son caprichosos y tienen sus preferencias para iniciar su trabajo o dar alguna mochuela que otra que nos lo harán saber mostrando su incomodidad con el lugar elegido con ajeos y saltos una vez colocados en el tanto, o adoptando la actitud de no abrir el pico.
Procuraremos establecer las salidas y descansos de forma adecuada a los reclamos para que den el máximo rendimiento prolongado durante toda la temporada de caza. Porque las frecuentes y repetitivas salidas siempre con los mejores o más voluntariosos en el tanto que muchos cuquilleros los prefieren por su trabajo seguro, puede tener la consecuencia de que los pájaros llegan a pasarse antes por el esfuerzo realizado, pudiéndoles causar con el exceso de salidas varios efectos perjudiciales de salud para el pájaro. Además un reclamo muy tirado sin descanso también puede resentirse y cambiar las formas de recibo por otras más agresivas, y nunca es bueno que asimile o se acostumbre a ello.
Todos los cuquilleros sabemos que entre los componentes de nuestro jaulero existe o ha existido alguno/s pájaros que suelen entrar en celo posiblemente muy entrada la temporada, en estos casos, si los cuidados y condiciones como la edad han sido iguales para todos, posiblemente si no han influido otras circunstancias negativas que les hayan llevado al atraso, -enfermedad, defectuoso cambio de plumas, procedencia de zonas frías, etc.,- estaremos salvo excepciones ante pájaros mediocres que realizarán puestos irregulares, y su presencia en el jaulero le estarán quitando horas de puesto a otros que sí merecen más salidas al campo.También se puedan dar casos de reclamos que tienen el celo cambiado y a destiempo, con los que habrá que actuar de diferente forma durante todo el año en el jaulero para intentar que tengan su celo adecuado durante los periodos de veda, y no fuera de ellas.
La búsqueda del aguardo si no están realizados con antelación necesaria y conveniente para evitar recelos de las patirrojas, también es algo que distingue a los cuquilleros por la intuición que tienen algunos de saber leer e interpretar el campo de los lugares más idóneos para el emplazamiento, donde la perdiz pueda a través de los retos del de la jaula entrar en plaza. No todos los lugares son iguales, porque aun con la existencia de perdices en el sitio elegido, las perdices pueden ser más remisas en su acercamiento a la jaula si el emplazamiento del aguardo y del tanto no es el más adecuado. Siempre es aconsejable, realizar los aguardos en las zonas querenciosas más elevadas provistas de vegetación que a las patirrojas les darán mayor seguridad para la disputa territorial, además las perdices siempre prefieren subir que bajar, aparte de tener mejores oidas para las camperas.
El buen cuquillero conoce a la perdiz, sus costumbres, sabe leer e interpretar el campo, conoce o intuye tras visitar el cazadero las zonas más querenciosas aún sin ver a las perdices, esto es muy importante a la hora de emplazar el aguardo, porque de ello depende que el de la jaula pueda a través de la existencia de perdices en el lugar elegido desarrollar todo su trabajo con las camperas sin que este sea infructuoso después del intenso trabajo realizado. También es importante estudiar sus hábitos, el tránsito a las zonas de los comederos, pero no para poner el tanto en los mismos o en los inicios de los sembrados junto al monte, porque de esta forma el reclamo tendrá mucha visibilidad de las que se encuentren en el, y los vicios por este motivo suelen ser frecuentes aparte de que algunas perdices sobre todo las menos enceladas serán reacias a quedar sin protección vegetal cercana. Es importante también conocer las zonas de los dormideros para saber los lugares más adecuados que nos determine la posibilidad de la existencia de perdices para montar el aguardo en el lugar idóneo según sea el puesto de alba, o tarde.
Pero no es correcto que buscando el aguardo cuando veamos por el camino cruzarse una pareja parar uno
s metros más adelante y montar el aguardo. Lo fácil siempre tiene que estar desterrado de la mente del buen cuquillero. Las verdaderas satisfacciones son los lances con mucho esfuerzo y dificultad de los de la jaula que ganan de esta forma calidad como reclamos. Los aficionados “correcaminos” en constante movimiento que no les termina de gustar el sitio elegido porque piensa que no hay o no le entran las perdices, son con todos mis respetos malos cazadores de reclamo, y si los que actúan de esa forma son malos aficionados, sus perdices también lo serán, o mediocres, -que este es el verdadero motivo de sus constantes movimientos en busca del sitio más fácil donde pueda tirar sin grandes dificultades buscando siempre resultados con poco trabajo de sus reclamos por haber sido acostumbrados a ello, sin fijar a su reclamo en el sitio elegido durante todo el tiempo del puesto para que desarrolle con trabajo constante durante mucho tiempo la búsqueda, y ante la dificultad y reticencias de las camperas a entrar en plaza, estará ganando progresivamente como buen reclamo. Vuelvo a recordar que no es oportuno el disparo en ningún caso sin que el reclamo haya realizado su trabajo bien ejecutado y de manera constante. Los disparos efectuados con entradas fáciles sin apenas trabajo del reclamo son muy negativos para los de la jaula, y nunca los buen cuquillero deben ante estas situaciones de entradas fáciles efectuar el disparo, porque irá en detrimento de la nulidad progresiva de sus reclamos.
Los cazadores de este tipo de caza tenemos reglas no escritas, pero a pesar de ello, todos las debemos conocer y tenerlas presente en todo momento para todo aquel que se considere verdadero cazador de reclamo. Los demás que no actúan de forma correcta disfrutando de la verdadera dificultad de llevar la perdiz a la plaza con mucho trabajo de sus reclamos buscando solo resultados fáciles, creo que no son merecedores de llamarse cazadores de perdiz con reclamo, habiéndose equivocado además de modalidad de caza.
Para los que su meta sea lograr el mayor número de perdices en esta modalidad, sí les recomendaría visiten los cotos intensivos, donde por la docilidad, desorientación, y falta de adaptación al terreno de las granjeras al ser soltadas en la mayoría de los casos horas antes de empezar a "cazar", de esta forma, sí acudirán fácilmente a la jaula y se conseguirán efectuar muchos disparos fáciles pero carentes de ningún interés para el verdadero cazador de reclamo, perjudicando con ello no solo a sus reclamos, sino también a la imagen del verdadero cuquillero, porque con sus resultados y sus posteriores pavoneos y jactancia en distintos lugares públicos como pueden ser los bares, perjudican gravemente al resto de cazadores creando una imagen irreal de los que no conocen esta modalidad, de cuales son realmente los resultados en este tipo de caza cuando se trata de perdiz autóctona totalmente salvaje.
Pero no podemos olvidar que los verdaderos artistas y protagonistas principales son los de la jaula, reclamos hechos y experimentados con muchas horas de campo en el tanto desarrollando sus cualidades innatas de verdaderos estrategas para vencer el temor de las campesinas y enemigas a entrar en la plaza, valiéndose de diversos cantos y silencios oportunos de convencimiento y confianza, como el titeo o cañamoneo, efectuados no solo a las hembras remisas, sino también los buenos reclamos lo emplean con los machos, o con la cantada hueca o de llamada al dormidero de efectos sorprendentes y convincentes para la entrada en plaza cuando es efectuada en el momento en que el campo se detiene en los alrededores de la plaza. La perfecta suave y oportuna modulación del recibo, así como la actitud quieta del reclamo al emitirlo, son sin duda una de las cualidades de los mejores reclamos que lo saben efectuar en los momentos oportunos y de manera perfecta, que aunque los demás reclamos también los emitan, la calidad de los sonidos del recibo y la forma de realizarlos, que al cazador le puedan parecer iguales en todos, no lo son para las perdices, al ser distintas las notas y modulación al emitirlas que ellas si detectan, que son las que determinan que en algunos casos las perdices se paren en los alrededores de la plaza sin penetrar en busca del reclamo. Esto es una realidad porque todos los cuquilleros sabemos que tenemos algunos reclamos que son verdaderos artistas para meter en plaza a las camperas, sin embargo otros con buen trabajo aun no siendo sus cantos agresivos, a las perdices les cuesta más entrar.

A la hora de efectuar el disparo también en esto se distinguen los cuquilleros, porque la finalidad no es conseguir nuestra pieza, sino la pieza del reclamo que se la ha ganado con su trabajo y esfuerzo constante, y esto hay que hacerlo bien y en el momento oportuno, porque las prisas, el nerviosismo por si se marchan efectuando tiros apresurados y a destiempo o fuera de plaza sin esperar el momento propicio para realizarlo, puede acusarlo el reclamo, que no observa la sintonía por parte del cazador con su trabajo para la terminación del lance. Por ello es muy importante elegir el momento del disparo sin ninguna prisa, disfrutando del momento, porque si son muy territoriales y además están enceladas no se marcharán rápido de la plaza, hay que dejarlas en el caso de que sea una pareja que el de la jaula las reciba de pico, nunca de pluma para efectuar el disparo porque no es un recibo correcto, solo es una manifestación de alegría y excitación al verlas entrar en plaza, y es totalmente negativo acostumbrar al reclamo con el disparo, solo con ahuecamiento de pluma efectuando rondos o bulanas en la jaula. Hay que ser siempre exigente por el bien del reclamo a una norma, si no hay recibo de pico adecuado y no hace las cosas bien no hay disparo, esto lo asimilan los pájaros cuando observan que tras un tiempo abandonan la plaza y es algo básico en nuestras enseñanzas, porque si los acostumbramos a tirarles solo con el recibo de pluma con esta forma negativa pueden crearles a algunos pájaros con sangre posteriormente en el jaulero vicios con su cuidador, pero es que además, esta costumbre la asimila el reclamo, y cuando vea en las inmediaciones de la plaza a su rival aun sin entrar en ella ahuecará nuevamente sus plumas como recibo esperando el disparo, y si no entra, no sabrá meterlo en plaza con un recibo suave y tranquilo sin demostración visual de poder con el ahuecamiento de las plumas que el campo sí detecta, y que con un recibo meloso y suave en la mayoría de las veces siempre es convincente para que entren en plaza. Tenemos que esperar que se relaje de su estado inicial de excitación de su visión en la plaza de su enemigo, pero si solo es el macho el que entra y la hembra se queda en los alrededores, esperaremos pacientemente que se decida a entrar aun sin verla ni oírla por si estuviera, no buscando en el supuesto de que hagan su entrada los dos en plaza hacer la carambola. Nunca he
sido partidario de intentar abatirlos juntos en un único disparo, primero porque no tiene ningún beneficio para el de la jaula aun tratándose de un pollo, segundo si el de la jaula se queda con la hembra, abatida esta, el macho si está encelado y ha permanecido enfrentado al de la jaula el tiempo suficiente, si sale de la plaza volverá en un alto porcentaje, no lo hará si no ha tomado el suficiente contacto y enfrentamiento con el tiempo adecuado con la jaula. Ante la posterior entrada ofrerá una nueva oportunidad al reclamo, porque realizando dos lances y dos disparos será más positivo que realizando la carambola con un solo disparo. No olvidemos que hacemos mejores a los reclamos con el número de los distintos disparos en los lances correctamente ejecutados, y tercero porque alguno o los dos pueden resultar solamente heridos y los aleteos y saltos que realicen o alguno pueda salir de vuelo malherido, y estas situaciones nunca son beneficiosas para la mayoría de los de la jaula. Porque si se abate primero al macho y la hembra sale de la plaza, en ocasiones puede resultar, que si el que está en la jaula es un reclamo sin experiencia y se queda por los alrededores de la misma reclamando a su macho, en estos casos, algunos pollos carecen de las tretas y astucias y experiencia que emplean los veteranos para convencer a la viuda a su entrada,- aunque no todos lo consiguen- al no ser convencida por el inexperto de la jaula, pudiendo llegar en estas situaciones a desesperar al novatillo que se pondrá nervioso ante las reticencias de la pajarilla. Pero si se produce este caso, nos servirá para comprobar el trabajo del pollo con la hembra, y si no logra con su trabajo meterla nuevamente en plaza, será el cuquillero el que determinará de acuerdo con la actitud del pollo en la jaula, cuando es necesario terminar con el puesto para no crearle vicios, o disimuladamente si es factible tirar alguna piedra o toser para espantar a la viuda para dar por finalizado el puesto.
Los aficionados que son partidarios de hacer la carambola solo habrán conseguido abatir una perdiz más en un solo disparo, o irse alguna malherida para morir en otro sitio, sin que ello sea beneficioso repito para el de la jaula. Días más tarde si la hembra no entra en plaza puede servir la viuda en otro puesto diferente efectuado por las cercanías - nunca en el mismo aguardo- para efectuarle el primer puesto a otro pollo diferente, porque no es conveniente repetir con el mismo pollo, porque su canto es conocido por la viuda que seguirá ante las mismas notas y tonos de canto que ellas conocen y distinguen perfectamente, al ser totalmente diferentes los tonos y matices en cada perdiz, y por lo tanto, seguirá con recelos para acercarse a la jaula, aunque también es cierto, que tampoco los puestos de las viudas para iniciar a los pollos muchas veces no cumplen el objetivo que perseguimos.
También los cuquilleros tenemos que tener presente en no disparar en exceso a las hembras solitarias e indultar a algunas, dependiendo de la experiencia del reclamo que tengamos en la jaula, o cuando las circunst
ancias del lance en ocasiones sin excesivo caso ni trabajo en su entrada del de la jaula, o de la hembra una vez en plaza ante su actitud e indiferencia así lo aconsejen, porque el disparo efectuado sin nada que lo justifique y sin enfrentamientos no sirve para nada. También por la conveniencia de su juventud o por las necesidades del coto que así lo aconsejen por el mayor número de machos. En este tipo de caza selectiva siempre es aconsejable abatir a los machos y hembras de mayor edad por su menor capacidad reproductora, la edad aproximada la sabe distinguir el buen cuquillero desde el aguardo por las distintas características que presentan, pero sobre todo por las formas de comportamiento de las hembras y machos más viejos.
Si el que está en el tanto es un pollo, si le entra una sola hembra o macho al curioseo y no le hacen caso dedicándose a picotear en la plaza siempre hay que dejarlos que se vayan. Los cuquilleros tenemos que tener muy claro que nunca se debe disparar a una perdiz en plaza que no cumpla las normas de este tipo de caza sin que haya ningún ánimo de entablar luchas territoriales, dialécticas o físicas.
Todos sabemos que el primer disparo a un pollo es muy delicado para su consagración como futuro reclamo, o de la
posibilidad de invalidarlo o resabiarlo para siempre - sobre todo si el pollito no tiene la suficiente casta- al acusar el tiro defectuoso y a destiempo, así como disparar siempre sin seleccionar la pieza en caso de ser una pareja la que entre en plaza, ya que algunas veces la hembra se desentiende un poco de la jaula no entrando de inmediato, o si entra se dedica a picotear por los alrededores de la misma. Esta situación tiene muchas variantes y formas de proceder según las diversas circunstancias que se presenten en el lance, dependiendo de si la hembra ha sido o no recibida por el de la jaula en su entrada inicial.
Los primeros disparos a un pollo hay que ejecutarlos de forma totalmente correcta, porque nos estamos jugando su futuro como reclamo, por ello, nunca son convenientes las prisas, tenemos que recrearnos dejándolo el tiempo suficiente con su oponente que le está haciendo frente para que se relaje ante la visión de su adversario dejándole dar varias vueltas al tanto, no hay prisa, si es territorial y además está encelado no se marchará y menos teniendo como oponente a un "novatillo", y si lo hace de improviso no pasará absolutamente nada, porque si esto ocurre, será porque no reunirá las condiciones necesarias para ser abatido. Tenemos que disfrutar de la belleza de esos momentos mágicos que nos llenan de gozo ante el cúmulo de sensaciones y emociones inenarrables que percibimos los cuquilleros en esos momentos únicos que solo son comprensibles para el que los vive y siente a través de la visión de la perdiz y reclamo en la plaza retándose, y ante esta escinificación son los que determinan a los buenos cuquilleros que nos atrape la afición de por vida sin poder jamás renunciar a ella. El disparo se efectuará pasado un tiempo prudencial cuando ambos estén enfrentados recibiéndose y totalmente parado el campero, porque de esta forma que además es la correcta, el pollo acusará menos la sorpresa del ruido del disparo. Algunos cargarán el tiro como maestros, y otros tras el disparo quedarán en silencio unos instantes por el sobresalto si no se ha realizado como antes señalaba, instantes que al cuquillero le parecerán eternos, reanudándolo muy suave y tímidamente con el entierro, y llamando al monte con un nuevo trabajo. Las pausas silenciosas tras el disparo pueden ser siempre normales en algunos pájaros sin experiencia, que las irán suprimiendo progresivamente con los trabajos y disparos correctos.
Los recibos idóneos del reclamo deben ser tranquilos y constantes, muy suaves, con mucha dulzura, ergu
ido sin moverse ni tocar los alambres. Los disparos siempre es mejor efectuarlos a la perdiz en la espalda o de costado y completamente parada –salvo excepciones dependiendo del lance-porque son más efectivos que los que se tiran de frente en la pechuga que puede ocasionar que la dura masa muscular de la misma no le produzcan la muerte de forma inmediata con los posibles aletos y saltos totalmente contraproducentes para algunos pájaros, sobre todo para los que no tengan experiencia en estos casos, siempre es conveniente efectuar un segundo y certero disparo, pero también puede suceder en los disparos efectuados en la pechuga, que el pájaro salga volando malherido para irse a morir a otro lugar.
En alguna ocasión también he comentado en este Blog que en los inicios de temporada de caza a veces es frecuente la entrada de algún bando a la plaza, en estos casos siempre van capitaneados por uno o varios de los llamados jefes de manada o cabos de banda, y será el macho más dominante y de mayor rango dentro del bando el que se enfrente al de la jaula. Algunos aficionados en estos casos optan por el disparo con todas las perdices en la plaza, considero un auténtico disparate hacerlo de esta manera porque provocaremos un revuelo de huida innecesario que no es bueno realizar si el que tenemos en la jaula es un pájaro sin experiencia, pero la tenga o no,
es preferible esperar, no hay ninguna prisa a que se vayan marchando progresivamente, y si el reclamo se queda con el macho que desde su entrada en plaza le hizo frente es el momento de efectuar el disparo ante el recibo del de la jaula, pero si se marchan todos, el de la jaula sí tiene categoría como buen reclamo logrará nuevamente meter al cabo de banda o macho más viejo y territorial que podrá ser abatido, siempre que el campero esté dentro de la plaza a una distancia no excesiva del tanto, pero lo más importante es que el de la jaula pueda observar al pájaro inerte tras ser abatido, esto es totalmente necesario para el reclamo porque repito, nosotros solo somos los ejecutores del trabajo y de la victoria del artista de la jaula que la tiene que hacer como suya viendo recompensado su esfuerzo con la visión quieta de su adversario para proclamar su victoria haciendo el entierro, cargando el tiro, quedar al humo o responso, que son expresiones que empleamos los cuquilleros para definir el canto que realiza el reclamo tras la muerte de su adversario con el inicio seguido de un nuevo trabajo. Los cantos post mortem del reclamo no son sino el relajamiento del pájaro después de su victoria tras la batalla territorial librada con su oponente, y la comprobación de su estado inerte a sus pies, para posteriormente iniciar la busca de un nuevo contrincante proclamando su victoria.
Al ser abatido el campero el de la jaula parece comprender su muerte como suya, aunque el cuquillero sea el juez que decide sobre la vida con el indulto, o la muerte de su enemigo.
No son iguales las sensaciones que experimenta el cuquillero al abatir la pieza a su reclamo como las que se producen en otras modalidades, porque al abatirle la perdiz afloran en el cuquillero el gozo y los sentimientos de los lazos de cariño que le unen al de la jaula con la victoria sobre su enemigo, siendo estos momentos algo sublime lleno de sensaciones, no por satisfacción personal como sucede en la caza en mano al abatir una pieza, sino porque en este tipo de caza el cuquillero como espectador, juez, y también como actor secundario de ayuda para resolver el desafío,las sensaciones son totalmente diferentes, siendo a la vez el artífice y juez como espectador durante todo el desarrollo del enfrentamiento, donde todo el protagonismo del lance para actuar de una forma u otra, depende de la selectividad de la perdiz que entra en plaza y su comportamiento, y del trabajo que realice el reclamo que tenemos en la jaula.
En muchas ocasiones las campesinas se suben rápido tras entrar en plaza de vuelo encima del tanto para pelear cuerpo a cuerpo con nuestro reclamo, esta visión del enfrentamiento entre ambos dándose picotazos y recibiéndose es de singular belleza, y si el campero es muy territorial el combate se prolongará más de lo que el cuquillero desearía porque le produce gran tensión, sobre todo, si el de la jaula es un reclamo joven y sin experiencia, por la carga que tiene que soportar al tener a su contrincante a su lado tratando de darle una paliza. En estos casos si el pollo no se intimida y le hace frente, cuando tengamos la primera ocasión y caiga al suelo o baje será abatido, logrando elevar su seguridad y valentía, ganando mucho tiempo para que sea un estupendo reclamo por la confianza adquirida en las distancias cortas. Ante estas situaciones – que preferimos que no ocurran frecuentemente si el que está en el tanto como decía es un pollo, y además tiene poca bravura, si le entra miedo y se acobarda estando suficientemente encelado, y no demuestra el más mínimo caso al campero, y quiere “cortar los alambres”, dando botes, subiéndose a la jaula para escapar de la situación, o perderse en el fondo de la jaula, estaremos en el futuro salvo excepciones ante un pájaro nulo o mediocre, y si se acobarda de forma permanente en los siguientes puestos tendremos una jaula libre para otro que la merezca, toma
ndo la precaución en los siguientes puestos de situar el tanto a más altura que los tradicionales tantos de piedra para que no tenga posibilidad de subir el campero, porque de esta forma los pollos se comportan de diferente manera con el campo en los primeros puestos que les sirven para ir congiendo confianza, o también disminuir la altura del tanto en aquellos otros que están muy encelados y demuestran gran valentía para lograr mayor efectividad con su trabajo, sobre todo si las campesinas son poco territoriales y además están poco enceladas.
En ocasiones algunos pollos y tambien otros pájaros más veteranos suelen esconderse o callarse momentameamente o hacer intentos de hacerlo al ver entrar al campero, e incluso ante la presencia del campero debajo del tanto algunos reclamos suelen emitir un sonido estridente demostrando su cobardía ante la presencia de su rival. Pero si el que hace amagos de esconderse o lo hace se trata de un pollo sin emisión de ningún chirrido, esto a veces puede ser circunstancial y hasta casi normal dada la poca edad , experiencia y seguridad del pollastre o el grado de celo que tenga, por lo que siempre es conveniente darle más oportunidades si al pollo se le aprecian condiciones para el tanto con buen canto, el que se esconda, se calle o haga amagos de hacerlo en algunos puestos no quiere decir que no valga posteriormente, es cuestión de paciencia cuquillera y darle como decía más puestos para que adquiera confianza en sucesivos puestos, valorando su trabajo, comportamiento y grado de interés realizado antes de la entrada del campo.
Siempre el cuquillero tiene que tener en cuenta, que las situaciones para resolver cada lance pueden ser diferentes por los diversos factores que nos pueden hacer actuar de una manera u otra, por lo que deberá prevalecer siempre y en todo momento el buen criterio del cuquillero para elegir la mejor solución y decidir lo procedente en cada caso en particular, siempre buscando la mejor opción para que realice mejor su trabajo, y también para no perjudicar al reclamo sea pollo o veterano.
Tras salir del aguardo puede resultar hasta cierto punto conveniente sobre todo en las primeras piezas abati
das en los inicios de temporada ofrecerle al reclamo a su enemigo acercando las pieza abatida a la jaula si son reclamos que las aceptan de buen grado para que la pueda picacar brevemente, o por el contrario colocar la jaula cercana a la perdiz abatida para que la vea a su lado totalmente inmovil. Algunos reclamos les gusta picar a las perdices abatidas ganando con ello confianza y seguridad ante sus enemigos, pero tampoco es aconsejable hacerlo de manera repetitiva, o no hacerlo con aquellos que no les guste el ofrecimiento.
La caza de la perdiz con reclamo no solo es arte, es afición por las cosas bien realizadas, y como todo artista que se precie como tal requiere entrega constante con la búsqueda del perfeccionamiento continuo, sentimientos y selectividad de la caza, cuidados de los reclamos en el jaulero, pero todo siempre con buen gusto de la labor bien realizada, y como pasión dedicación y celo cuquillero permanente durante los doce meses del año. http://cuquillerooriolano.blogspot.com/
Porque son muchos los que practican este tipo de caza, pero algunos con sus formas de cazar consiguen desnaturalizar este arte y a los verdaderos cuquilleros que la practican de forma adecuada buscando solo el trabajo bien realizado de sus reclamos dando muerte a sus rivales solo cuando se lo merezcan, sin tener en ningún momento como fin prioritario los disparos y el número de piezas abatir.
También hay que ser conscientes en todo momento de ser selectivos y saber indultar a muchos pájaros que entran en plaza, y que por diversas causas no es procedente el disparo, no solo por las consecuencias negativas que podamos ocasionar al de la jaula, sino por la responsabilidad y buen proceder que siempre tiene que estar presente en todos los cuquilleros y no solo de los más puristas, sabiendo elegir a las perdices que entren en plaza y la forma si procede que deben ser abatidas conforme a las reglas de este tipo de caza.
Todo esto debe llevarnos a la reflexión, para preguntarnos sino no es más procedente cambiar nuestras formas de cazar por otras más perfectas sin la búsqueda de resultados, porque no es mejor cazador y dispone mejores reclamos los que más piezas abaten, sino los que con esperas más pacientes analizando muchos detalles y disfrutando del trabajo de sus reclamos sin prisas, y actuando en todo momento correctamente con los reclamos seleccionando las perdices y las formas correctas si procede de abatirlas, son sin duda los verdaderos y mejores cuquilleros. Porque de esta forma los puestos realizados siempre les serán más gratificantes que es el fin de este tipo de caza vivirlos con gran intensidad y total tranquilidad, recreándose en la disputa territorial sin ningún tipo de prisas de lo que acontece en la plaza, que es lo que gusta y es la esencia de este tipo de caza, y de esta manera es cuando surge toda la magia y gozo en el cazador de disfrutar de la emoción del lance, porque sin ella este tipo de caza no tendría ningún sentido, a la vez que con formas correctas de actuar en cada puesto, estaremos haciendo mejores a los reclamos de nuestro jaulero.
El arte bien ejecutado de esta modalidad se hace patente en todos aquellos que cada día se esfuerzan en comprender, analizar, ejecutar y perfeccionar correctamente el trato y cuidados de sus
Diferentes son también otras formas de entender esta caza por otros aficionados que piensan que educar y enseñar a los pollos es una pérdida de tiempo, prefierendo comprar reclamos con cierta experiencia para según ellos disfrutar más, cuando en realidad no siempre es así, porque para efectuar teóricamente más disparos prefieren gastarse más dinero en la compra de inciertos y dudosos reclamos desconocidos en su rendimiento y quizá con vicios o resabios adquiridos en su comportamiento con las formas que han sido cazados, que se irán haciendo patentes progresivamente en el tanto, solo para en teoría abatir más perdices –algunas veces de granja- porque esto no es el fin ni lo más importante para el que de verdad siente y vive este tipo de caza de forma diferente.
A veces la forma de vida actual con mucha competividad la hacemos extensiva a los cazaderos para ver quien es el que mejores resultados obtiene, y esto es un error en cualquier modalidad de caza. No son mejores los cazadores que consiguen mayor número de piezas, sino aquellos y centrándonos en la caza de la perdiz con reclamo, actuan de forma sosegada y tranquila en cada lance, analizando todos los detalles y vivencias de la disputa territorial entre el de la jaula y las campesinas, teniendo siempre presente los principios básicos de este tipo de caza para la selectividad de la pieza, o no efectuar disparo alguno, si no se dan las normas o principios que rigen este tipo de caza, porque actuando de otra forma no existe el encanto, emoción, interés, magia y embrujo que la caracteriza. Los que tienen el dedo rápido, los que quieren ser competitivos en busca de los mayores resultados para el posterior pavoneo ante los demás, no deben considerarse buenos cazadores de la perdiz con reclamo.
Pero es casi generalizado entre algunos cuquilleros no poner en práctica otras formas de actuación en este tipo de caza que no sean las suyas que les obliguen a cambiar sus ideas y costumbres en su forma de cazar a las que están aferrados, y son las que han enseñado a otros sobre sus maneras de entender la caza de la perdiz con reclamo que han formado parte de sus vidas a través de los años por pura rutina, y que muchas veces algunas de ellas son las que más perjudican a este colectivo por las opiniones de mucha gente en contra de esta modalidad.
Otro de los problemas que se observan entre los cuquilleros actuales es el exceso de pájaros en los jauleros, porque si no se dispone de mucho tiempo durante el periodo de caza puede suponer un gran
Los veteranos cuquilleros en años y experiencia en la caza de la perdiz con reclamo si visitamos sus jaulero, estos se componen de un número no elevado de reclamos de acuerdo con el tiempo que disponga para cazarlos y algún pollo prometedor, que con salidas y puestos adecuados en los momentos y días más propicios irán ganando categoría dentro del jaulero.
También una de las virtudes del buen cuquillero está en saber sincronizar "la puesta a punto" de sus diferentes reclamos y cazar adecuada y alternativamente en jornadas de mañana y tarde a cada pájaro de su jaulero de forma rotatoria según las características de cada uno de ellos en los lugares de caza más apropiados, porque si no son pájaros todo terreno y buenos reclamos, algunos son caprichosos y tienen sus preferencias para iniciar su trabajo o dar alguna mochuela que otra que nos lo harán saber mostrando su incomodidad con el lugar elegido con ajeos y saltos una vez colocados en el tanto, o adoptando la actitud de no abrir el pico.
Procuraremos establecer las salidas y descansos de forma adecuada a los reclamos para que den el máximo rendimiento prolongado durante toda la temporada de caza. Porque las frecuentes y repetitivas salidas siempre con los mejores o más voluntariosos en el tanto que muchos cuquilleros los prefieren por su trabajo seguro, puede tener la consecuencia de que los pájaros llegan a pasarse antes por el esfuerzo realizado, pudiéndoles causar con el exceso de salidas varios efectos perjudiciales de salud para el pájaro. Además un reclamo muy tirado sin descanso también puede resentirse y cambiar las formas de recibo por otras más agresivas, y nunca es bueno que asimile o se acostumbre a ello.
Todos los cuquilleros sabemos que entre los componentes de nuestro jaulero existe o ha existido alguno/s pájaros que suelen entrar en celo posiblemente muy entrada la temporada, en estos casos, si los cuidados y condiciones como la edad han sido iguales para todos, posiblemente si no han influido otras circunstancias negativas que les hayan llevado al atraso, -enfermedad, defectuoso cambio de plumas, procedencia de zonas frías, etc.,- estaremos salvo excepciones ante pájaros mediocres que realizarán puestos irregulares, y su presencia en el jaulero le estarán quitando horas de puesto a otros que sí merecen más salidas al campo.También se puedan dar casos de reclamos que tienen el celo cambiado y a destiempo, con los que habrá que actuar de diferente forma durante todo el año en el jaulero para intentar que tengan su celo adecuado durante los periodos de veda, y no fuera de ellas.
La búsqueda del aguardo si no están realizados con antelación necesaria y conveniente para evitar recelos de las patirrojas, también es algo que distingue a los cuquilleros por la intuición que tienen algunos de saber leer e interpretar el campo de los lugares más idóneos para el emplazamiento, donde la perdiz pueda a través de los retos del de la jaula entrar en plaza. No todos los lugares son iguales, porque aun con la existencia de perdices en el sitio elegido, las perdices pueden ser más remisas en su acercamiento a la jaula si el emplazamiento del aguardo y del tanto no es el más adecuado. Siempre es aconsejable, realizar los aguardos en las zonas querenciosas más elevadas provistas de vegetación que a las patirrojas les darán mayor seguridad para la disputa territorial, además las perdices siempre prefieren subir que bajar, aparte de tener mejores oidas para las camperas.
El buen cuquillero conoce a la perdiz, sus costumbres, sabe leer e interpretar el campo, conoce o intuye tras visitar el cazadero las zonas más querenciosas aún sin ver a las perdices, esto es muy importante a la hora de emplazar el aguardo, porque de ello depende que el de la jaula pueda a través de la existencia de perdices en el lugar elegido desarrollar todo su trabajo con las camperas sin que este sea infructuoso después del intenso trabajo realizado. También es importante estudiar sus hábitos, el tránsito a las zonas de los comederos, pero no para poner el tanto en los mismos o en los inicios de los sembrados junto al monte, porque de esta forma el reclamo tendrá mucha visibilidad de las que se encuentren en el, y los vicios por este motivo suelen ser frecuentes aparte de que algunas perdices sobre todo las menos enceladas serán reacias a quedar sin protección vegetal cercana. Es importante también conocer las zonas de los dormideros para saber los lugares más adecuados que nos determine la posibilidad de la existencia de perdices para montar el aguardo en el lugar idóneo según sea el puesto de alba, o tarde.
Pero no es correcto que buscando el aguardo cuando veamos por el camino cruzarse una pareja parar uno
s metros más adelante y montar el aguardo. Lo fácil siempre tiene que estar desterrado de la mente del buen cuquillero. Las verdaderas satisfacciones son los lances con mucho esfuerzo y dificultad de los de la jaula que ganan de esta forma calidad como reclamos. Los aficionados “correcaminos” en constante movimiento que no les termina de gustar el sitio elegido porque piensa que no hay o no le entran las perdices, son con todos mis respetos malos cazadores de reclamo, y si los que actúan de esa forma son malos aficionados, sus perdices también lo serán, o mediocres, -que este es el verdadero motivo de sus constantes movimientos en busca del sitio más fácil donde pueda tirar sin grandes dificultades buscando siempre resultados con poco trabajo de sus reclamos por haber sido acostumbrados a ello, sin fijar a su reclamo en el sitio elegido durante todo el tiempo del puesto para que desarrolle con trabajo constante durante mucho tiempo la búsqueda, y ante la dificultad y reticencias de las camperas a entrar en plaza, estará ganando progresivamente como buen reclamo. Vuelvo a recordar que no es oportuno el disparo en ningún caso sin que el reclamo haya realizado su trabajo bien ejecutado y de manera constante. Los disparos efectuados con entradas fáciles sin apenas trabajo del reclamo son muy negativos para los de la jaula, y nunca los buen cuquillero deben ante estas situaciones de entradas fáciles efectuar el disparo, porque irá en detrimento de la nulidad progresiva de sus reclamos.Los cazadores de este tipo de caza tenemos reglas no escritas, pero a pesar de ello, todos las debemos conocer y tenerlas presente en todo momento para todo aquel que se considere verdadero cazador de reclamo. Los demás que no actúan de forma correcta disfrutando de la verdadera dificultad de llevar la perdiz a la plaza con mucho trabajo de sus reclamos buscando solo resultados fáciles, creo que no son merecedores de llamarse cazadores de perdiz con reclamo, habiéndose equivocado además de modalidad de caza.
Para los que su meta sea lograr el mayor número de perdices en esta modalidad, sí les recomendaría visiten los cotos intensivos, donde por la docilidad, desorientación, y falta de adaptación al terreno de las granjeras al ser soltadas en la mayoría de los casos horas antes de empezar a "cazar", de esta forma, sí acudirán fácilmente a la jaula y se conseguirán efectuar muchos disparos fáciles pero carentes de ningún interés para el verdadero cazador de reclamo, perjudicando con ello no solo a sus reclamos, sino también a la imagen del verdadero cuquillero, porque con sus resultados y sus posteriores pavoneos y jactancia en distintos lugares públicos como pueden ser los bares, perjudican gravemente al resto de cazadores creando una imagen irreal de los que no conocen esta modalidad, de cuales son realmente los resultados en este tipo de caza cuando se trata de perdiz autóctona totalmente salvaje.
Pero no podemos olvidar que los verdaderos artistas y protagonistas principales son los de la jaula, reclamos hechos y experimentados con muchas horas de campo en el tanto desarrollando sus cualidades innatas de verdaderos estrategas para vencer el temor de las campesinas y enemigas a entrar en la plaza, valiéndose de diversos cantos y silencios oportunos de convencimiento y confianza, como el titeo o cañamoneo, efectuados no solo a las hembras remisas, sino también los buenos reclamos lo emplean con los machos, o con la cantada hueca o de llamada al dormidero de efectos sorprendentes y convincentes para la entrada en plaza cuando es efectuada en el momento en que el campo se detiene en los alrededores de la plaza. La perfecta suave y oportuna modulación del recibo, así como la actitud quieta del reclamo al emitirlo, son sin duda una de las cualidades de los mejores reclamos que lo saben efectuar en los momentos oportunos y de manera perfecta, que aunque los demás reclamos también los emitan, la calidad de los sonidos del recibo y la forma de realizarlos, que al cazador le puedan parecer iguales en todos, no lo son para las perdices, al ser distintas las notas y modulación al emitirlas que ellas si detectan, que son las que determinan que en algunos casos las perdices se paren en los alrededores de la plaza sin penetrar en busca del reclamo. Esto es una realidad porque todos los cuquilleros sabemos que tenemos algunos reclamos que son verdaderos artistas para meter en plaza a las camperas, sin embargo otros con buen trabajo aun no siendo sus cantos agresivos, a las perdices les cuesta más entrar.
A la hora de efectuar el disparo también en esto se distinguen los cuquilleros, porque la finalidad no es conseguir nuestra pieza, sino la pieza del reclamo que se la ha ganado con su trabajo y esfuerzo constante, y esto hay que hacerlo bien y en el momento oportuno, porque las prisas, el nerviosismo por si se marchan efectuando tiros apresurados y a destiempo o fuera de plaza sin esperar el momento propicio para realizarlo, puede acusarlo el reclamo, que no observa la sintonía por parte del cazador con su trabajo para la terminación del lance. Por ello es muy importante elegir el momento del disparo sin ninguna prisa, disfrutando del momento, porque si son muy territoriales y además están enceladas no se marcharán rápido de la plaza, hay que dejarlas en el caso de que sea una pareja que el de la jaula las reciba de pico, nunca de pluma para efectuar el disparo porque no es un recibo correcto, solo es una manifestación de alegría y excitación al verlas entrar en plaza, y es totalmente negativo acostumbrar al reclamo con el disparo, solo con ahuecamiento de pluma efectuando rondos o bulanas en la jaula. Hay que ser siempre exigente por el bien del reclamo a una norma, si no hay recibo de pico adecuado y no hace las cosas bien no hay disparo, esto lo asimilan los pájaros cuando observan que tras un tiempo abandonan la plaza y es algo básico en nuestras enseñanzas, porque si los acostumbramos a tirarles solo con el recibo de pluma con esta forma negativa pueden crearles a algunos pájaros con sangre posteriormente en el jaulero vicios con su cuidador, pero es que además, esta costumbre la asimila el reclamo, y cuando vea en las inmediaciones de la plaza a su rival aun sin entrar en ella ahuecará nuevamente sus plumas como recibo esperando el disparo, y si no entra, no sabrá meterlo en plaza con un recibo suave y tranquilo sin demostración visual de poder con el ahuecamiento de las plumas que el campo sí detecta, y que con un recibo meloso y suave en la mayoría de las veces siempre es convincente para que entren en plaza. Tenemos que esperar que se relaje de su estado inicial de excitación de su visión en la plaza de su enemigo, pero si solo es el macho el que entra y la hembra se queda en los alrededores, esperaremos pacientemente que se decida a entrar aun sin verla ni oírla por si estuviera, no buscando en el supuesto de que hagan su entrada los dos en plaza hacer la carambola. Nunca he
Los aficionados que son partidarios de hacer la carambola solo habrán conseguido abatir una perdiz más en un solo disparo, o irse alguna malherida para morir en otro sitio, sin que ello sea beneficioso repito para el de la jaula. Días más tarde si la hembra no entra en plaza puede servir la viuda en otro puesto diferente efectuado por las cercanías - nunca en el mismo aguardo- para efectuarle el primer puesto a otro pollo diferente, porque no es conveniente repetir con el mismo pollo, porque su canto es conocido por la viuda que seguirá ante las mismas notas y tonos de canto que ellas conocen y distinguen perfectamente, al ser totalmente diferentes los tonos y matices en cada perdiz, y por lo tanto, seguirá con recelos para acercarse a la jaula, aunque también es cierto, que tampoco los puestos de las viudas para iniciar a los pollos muchas veces no cumplen el objetivo que perseguimos.
También los cuquilleros tenemos que tener presente en no disparar en exceso a las hembras solitarias e indultar a algunas, dependiendo de la experiencia del reclamo que tengamos en la jaula, o cuando las circunst
Si el que está en el tanto es un pollo, si le entra una sola hembra o macho al curioseo y no le hacen caso dedicándose a picotear en la plaza siempre hay que dejarlos que se vayan. Los cuquilleros tenemos que tener muy claro que nunca se debe disparar a una perdiz en plaza que no cumpla las normas de este tipo de caza sin que haya ningún ánimo de entablar luchas territoriales, dialécticas o físicas.
Todos sabemos que el primer disparo a un pollo es muy delicado para su consagración como futuro reclamo, o de la
Los primeros disparos a un pollo hay que ejecutarlos de forma totalmente correcta, porque nos estamos jugando su futuro como reclamo, por ello, nunca son convenientes las prisas, tenemos que recrearnos dejándolo el tiempo suficiente con su oponente que le está haciendo frente para que se relaje ante la visión de su adversario dejándole dar varias vueltas al tanto, no hay prisa, si es territorial y además está encelado no se marchará y menos teniendo como oponente a un "novatillo", y si lo hace de improviso no pasará absolutamente nada, porque si esto ocurre, será porque no reunirá las condiciones necesarias para ser abatido. Tenemos que disfrutar de la belleza de esos momentos mágicos que nos llenan de gozo ante el cúmulo de sensaciones y emociones inenarrables que percibimos los cuquilleros en esos momentos únicos que solo son comprensibles para el que los vive y siente a través de la visión de la perdiz y reclamo en la plaza retándose, y ante esta escinificación son los que determinan a los buenos cuquilleros que nos atrape la afición de por vida sin poder jamás renunciar a ella. El disparo se efectuará pasado un tiempo prudencial cuando ambos estén enfrentados recibiéndose y totalmente parado el campero, porque de esta forma que además es la correcta, el pollo acusará menos la sorpresa del ruido del disparo. Algunos cargarán el tiro como maestros, y otros tras el disparo quedarán en silencio unos instantes por el sobresalto si no se ha realizado como antes señalaba, instantes que al cuquillero le parecerán eternos, reanudándolo muy suave y tímidamente con el entierro, y llamando al monte con un nuevo trabajo. Las pausas silenciosas tras el disparo pueden ser siempre normales en algunos pájaros sin experiencia, que las irán suprimiendo progresivamente con los trabajos y disparos correctos.
Los recibos idóneos del reclamo deben ser tranquilos y constantes, muy suaves, con mucha dulzura, ergu
En alguna ocasión también he comentado en este Blog que en los inicios de temporada de caza a veces es frecuente la entrada de algún bando a la plaza, en estos casos siempre van capitaneados por uno o varios de los llamados jefes de manada o cabos de banda, y será el macho más dominante y de mayor rango dentro del bando el que se enfrente al de la jaula. Algunos aficionados en estos casos optan por el disparo con todas las perdices en la plaza, considero un auténtico disparate hacerlo de esta manera porque provocaremos un revuelo de huida innecesario que no es bueno realizar si el que tenemos en la jaula es un pájaro sin experiencia, pero la tenga o no,
Al ser abatido el campero el de la jaula parece comprender su muerte como suya, aunque el cuquillero sea el juez que decide sobre la vida con el indulto, o la muerte de su enemigo.
No son iguales las sensaciones que experimenta el cuquillero al abatir la pieza a su reclamo como las que se producen en otras modalidades, porque al abatirle la perdiz afloran en el cuquillero el gozo y los sentimientos de los lazos de cariño que le unen al de la jaula con la victoria sobre su enemigo, siendo estos momentos algo sublime lleno de sensaciones, no por satisfacción personal como sucede en la caza en mano al abatir una pieza, sino porque en este tipo de caza el cuquillero como espectador, juez, y también como actor secundario de ayuda para resolver el desafío,las sensaciones son totalmente diferentes, siendo a la vez el artífice y juez como espectador durante todo el desarrollo del enfrentamiento, donde todo el protagonismo del lance para actuar de una forma u otra, depende de la selectividad de la perdiz que entra en plaza y su comportamiento, y del trabajo que realice el reclamo que tenemos en la jaula.
En muchas ocasiones las campesinas se suben rápido tras entrar en plaza de vuelo encima del tanto para pelear cuerpo a cuerpo con nuestro reclamo, esta visión del enfrentamiento entre ambos dándose picotazos y recibiéndose es de singular belleza, y si el campero es muy territorial el combate se prolongará más de lo que el cuquillero desearía porque le produce gran tensión, sobre todo, si el de la jaula es un reclamo joven y sin experiencia, por la carga que tiene que soportar al tener a su contrincante a su lado tratando de darle una paliza. En estos casos si el pollo no se intimida y le hace frente, cuando tengamos la primera ocasión y caiga al suelo o baje será abatido, logrando elevar su seguridad y valentía, ganando mucho tiempo para que sea un estupendo reclamo por la confianza adquirida en las distancias cortas. Ante estas situaciones – que preferimos que no ocurran frecuentemente si el que está en el tanto como decía es un pollo, y además tiene poca bravura, si le entra miedo y se acobarda estando suficientemente encelado, y no demuestra el más mínimo caso al campero, y quiere “cortar los alambres”, dando botes, subiéndose a la jaula para escapar de la situación, o perderse en el fondo de la jaula, estaremos en el futuro salvo excepciones ante un pájaro nulo o mediocre, y si se acobarda de forma permanente en los siguientes puestos tendremos una jaula libre para otro que la merezca, toma
ndo la precaución en los siguientes puestos de situar el tanto a más altura que los tradicionales tantos de piedra para que no tenga posibilidad de subir el campero, porque de esta forma los pollos se comportan de diferente manera con el campo en los primeros puestos que les sirven para ir congiendo confianza, o también disminuir la altura del tanto en aquellos otros que están muy encelados y demuestran gran valentía para lograr mayor efectividad con su trabajo, sobre todo si las campesinas son poco territoriales y además están poco enceladas.En ocasiones algunos pollos y tambien otros pájaros más veteranos suelen esconderse o callarse momentameamente o hacer intentos de hacerlo al ver entrar al campero, e incluso ante la presencia del campero debajo del tanto algunos reclamos suelen emitir un sonido estridente demostrando su cobardía ante la presencia de su rival. Pero si el que hace amagos de esconderse o lo hace se trata de un pollo sin emisión de ningún chirrido, esto a veces puede ser circunstancial y hasta casi normal dada la poca edad , experiencia y seguridad del pollastre o el grado de celo que tenga, por lo que siempre es conveniente darle más oportunidades si al pollo se le aprecian condiciones para el tanto con buen canto, el que se esconda, se calle o haga amagos de hacerlo en algunos puestos no quiere decir que no valga posteriormente, es cuestión de paciencia cuquillera y darle como decía más puestos para que adquiera confianza en sucesivos puestos, valorando su trabajo, comportamiento y grado de interés realizado antes de la entrada del campo.
Siempre el cuquillero tiene que tener en cuenta, que las situaciones para resolver cada lance pueden ser diferentes por los diversos factores que nos pueden hacer actuar de una manera u otra, por lo que deberá prevalecer siempre y en todo momento el buen criterio del cuquillero para elegir la mejor solución y decidir lo procedente en cada caso en particular, siempre buscando la mejor opción para que realice mejor su trabajo, y también para no perjudicar al reclamo sea pollo o veterano.
Tras salir del aguardo puede resultar hasta cierto punto conveniente sobre todo en las primeras piezas abati
La caza de la perdiz con reclamo no solo es arte, es afición por las cosas bien realizadas, y como todo artista que se precie como tal requiere entrega constante con la búsqueda del perfeccionamiento continuo, sentimientos y selectividad de la caza, cuidados de los reclamos en el jaulero, pero todo siempre con buen gusto de la labor bien realizada, y como pasión dedicación y celo cuquillero permanente durante los doce meses del año. http://cuquillerooriolano.blogspot.com/

