lunes 2 de mayo de 2011

AFECCIONES HEPÁTICAS EN LAS PERDICES DE RECLAMO.

Algunas enfermedades que padecen las perdices de reclamo no son descubiertas por sus dueños de forma inmediata, transcurriendo estas de forma silenciosa sin aparentes signos externos de enfermedad encubiertos por la perdiz, pero que muchas veces, cuando estos son significativos y graves al manifestarlos la perdiz, pueden ser la causa de su muerte, porque los síntomas pueden pasar desapercibidos hasta que están muy cronificados, y en muchos casos, es difícil el tratamiento por el deterioro progresivo y grave que se ha producido en el órgano o glándula afectada.

Una de las glándulas principales que puede enfermar y cursar la patología de forma inapreciada a los ojos de los cuquilleros es el hígado, glándula muy importante e imprescindible para mantener la salud y la vida de los reclamos.

Las enfermedades hepáticas que pueden afectar a las perdices no se manifiestan de forma rápida y grave que hagan peligrar su vida a corto plazo, sino que evolucionan lentamente, hasta que la perdiz acusa y manifiesta la cronicidad de la enfermedad por la gravedad de las lesiones. Otras patologías producidas en el hígado por distintos procesos infecciosos, sí lo acusará la perdiz antes, debido al deterioro irreparable de los daños producidos en el órgano afectado que serán la causa de su muerte.

El hígado tiene muchas funciones imprescindibles para la salud de la perdiz y, entre las más importantes podemos mencionar la digestión con la formación y secreción de la bilis, el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas, y proteínas, la eliminación de todos los productos tóxicos y de desecho de subproductos del metabolismo, el almacenamiento del glucógeno, vitaminas, minerales, reserva de sangre y, que en su vascularización - o riego - interviene en el metabolismo del acido úrico que con el aumento del mismo por una alimentación muy rica en proteínas, y fallos en el sistema de filtrado de los riñones, puede ser la causa de acumulaciones de cristales de acido úrico en diversos organos de la perdiz.

La perdiz como todas las aves no tienen ganglios linfáticos - que son los “filtros” que ayudan al sistema inmunitario contra los agentes patógenos - y es el hígado el que actúa como tal en los procesos infecciosos que se originan en los intestinos.

Las afecciones hepáticas que sufren las perdices pueden ser originarias de otros órganos con afectación posterior de la glándula, pudiendo ser estas ocasionadas por diferentes virus, diversas bacterias, protozoos, hongos, algunos parásitos como histomonas, trichomonas, etc., que pueden migrar al tejido hepático provocándole a la perdiz hepatitis y daños importantes.

Las de origen infeccioso que pueden afectar al hígado pueden ser frecuentes en la perdiz en cautividad por la gran cantidad de agentes patógenos a los que está expuesta de origen exógeno o endógeno, estas últimos son bacterias o enterobacterias que viven en los intestinos, pero son oportunistas para causar enfermedades infecciosas aprovechando la bajada del sistema inmunitario, o una alteración grave de la flora beneficiosa del intestino causada principalmente por el abuso constante de los antibióticos sin regeneración posterior al tratamiento.

Las causas de las patologías hepáticas más frecuentes entre las perdices en cautiverio suelen ser quizá las Lipidosis hepáticas o hígado graso producidas por alimentación muy energética e inadecuada con elevados niveles de grasa e hidratos de carbono en la alimentación suministrada.

Otras patologías son ocasionadas por los elevados suministros de vitaminas sin control sobre todo de vitamina A y D3 que pueden ocasionar hepatoxicosis, y también las originadas por altos contenidos de Aflatoxinas o micotoxinas – hongos - presentes en su alimento sobre todo en los mal conservados, viejos, y con excesiva humedad, que además de la enfermedad pueden ocasionar depósitos grasos en el hígado.

Por último producen diversas afecciones el suministro de verde con insecticidas, herbicidas y fungicidas. Algunas infecciones micóticas respiratorias por la presencia de diversos géneros del hongo Aspergillus que son los hongos que más atacan al hígado de la perdiz, afectando igualmente por proximidad a otros órganos próximos como el corazón y riñones. La acción sobre el hígado de algunos parásitos principalmente del protozoo Histomonas Meleagridis que produce la enfermedad de la Enterohepatitis Infecciosa tan frecuentes y que tantas bajas producen en los perdigones y perdices que están en contacto permanente con la suciedad de la tierra. Son afectados igualmente por diversas patologías en el hígado los reclamos muy obesos o desnutridos. Y también los que sufren diferentes adenomas y neoplasias.

El hígado graso o Lipidosis Hepática es producido como antes indicaba por el suministro de alimentación con grandes cantidades de alimentos excesivamente energéticos con piensos o cereales con altos contenidos grasos, hidratos de carbono, y carbohidratos, pero deficientes en proteínas, aminoácidos, vitaminas, y ácidos esenciales, contribuyendo con este tipo de alimentación demasiado energética no necesaria, a la producción de grasa en el hígado. La alimentación con exceso de calorías agrava, favorece, y desarrolla la enfermedad, porque todos los cuquilleros tienen que tener presente, que los reclamos de perdiz, excepto en el periodo del cambio de plumas tienen poco gasto calórico dado su estado de reclusión, que unido al poco ejercicio que realiza en su jaula o terrero, y a la deficiente alimentación equilibrada en muchos casos de vitaminas y aminoácidos protectores de la glándula, son los que causan las Lipidosis Hepáticas. También las perdices que estén sometidas a excesivo calor con temperaturas muy elevadas en época estival por la orientación del jaulero, u otros motivos que les hagan sufrir agitación, son algunas de las causas que igualmente favorecen el depósito de las grasas en el hígado, transformando el color rojo de de este en amarillo pálido.

La grasa también afectará a los intestinos, molleja, riñones y a la base del corazón, con los peligros que dicha grasa puede causar en los reclamos en los órganos vitales tan peligroso para su supervivencia por los derrames o infartos que se pueden producir.

Los depósitos de grasa en órganos vitales como el corazón o el hígado, son las causas de muertes súbitas e inesperadas por hemorragias, dejando al cuquillero sorprendido ante el hallazgo inesperado del reclamo muerto en el jaulero y, que aparentemente no sufría ninguna enfermedad. Un reclamo de perdiz gordo no es sinónimo de que tenga buena salud, sino que le favorecerá para desarrollar distintas enfermedades algunas de ellas mortales.

El hígado graso en la perdiz puede ser la causa de muerte por la hemorragia producida en el hígado que se vuelve frágil y suave con tendencia a sangrar, debido a la ruptura de los tejidos hepáticos excesivamente inflamados por la acumulación de la grasa en sus numerosos vasos sanguíneos. Son más frecuentes las muertes súbitas por hemorragias en el hígado y corazón en los reclamos glotones y con exceso de peso, a los que se deberá adecuar y racionar su comida para controlar su exceso de peso.

Las perdices que tengan el hígado graso a veces a los ojos de los cuquilleros pueden pasar desapercibidas por no tener síntomas muy significativos de manera constante, porque las perdices no manifiestan o enmascaran los síntomas de las enfermedades, adoptando posiciones defensivas de instinto de supervivencia para ocultar su debilidad física y capacidad de respuesta ante los depredadores, hasta que la enfermedad es grave o están en estado crítico, después de haber sufrido la enfermedad durante algún tiempo sobre todo en las patologías hepáticas que generalmente no aparecen de forma brusca, sino que lentamente se transforman en crónicas. Cuando la afección del daño es importante, ya manifiestan algunos síntomas que nos harán pensar en el daño que padece, sobre todo al observar la pérdida del apetito, aumento de producción de orina, disminución de peso, aumento del consumo de agua, los uratos u orina -que es la parte blanca de sus heces- será amarilla o verdosa, pueden tener hemorragias intestinales con las heces manchadas de sangre que hacen determinar al cuquillero en la enfermedad infecciosa de la coccidiosis, y también en algunos reclamos tienen un crecimiento anormal del pico. Las heces serán en tonos verdosos brillantes ocasionados por la presencia en ellas de biliverdina - pigmento biliar de bilirrubina escasamente formada - propios de las afecciones hepáticas, pero que no debemos confundir, con las heces que presentan algunas veces las perdices del mismo color después del ayuno voluntario, forzado, o casual al quedarse sin comida, y que en en estas ocasiones también pueden ser de color verdoso brillante, y ocurre, por no tener alimentos en los intestinos que se mezclen con la bilis. Todos estos síntomas son en definitiva de estar ante una patología hepática crónica.

Otros síntomas pueden ser la pérdida de peso progresivo sin causa que lo motive, consumo de agua excesivo, diarreas, heces con tonos verdos brillantes, regurgitaciones, y las plumas en mal estado con discontinuidad en su estructura y color, pueden ser algunos de los síntomas externos que al cuquillero le pueden ayudar a determinar la existencia de problemas hepáticos en la perdiz afectada. La celeridad en establecer las medidas oportunas para tratar la enfermedad es fundamental para la recuperación de la perdiz.

Los procesos crónicos de origen hepático van acompañados en la perdiz con problemas circulatorios e inflamatorios, concentrando gran cantidad de líquidos en la cavidad abdominal, que puede presentarle problemas respiratorios y cardiovasculares por la presión de estos sobre los sacos aéreos abdominales agravando el cuadro patológico por la respiración deficiente forzada.

Después de analizar algunos de los síntomas de las hepatopatías que pueden sufrir las perdices en cautiverio, es aconsejable para determinar a ciencia cierta la existencia de la patología las pruebas bioquímicas de sangre bajo dirección veterinaria, de las valoraciones hematológicas de diversas enzimas como AST( Aspartato transaminasa), la CK (creatinquinasa), TP (tiempo de protombina) proteínas totales, albúmina, glucosa, colesterol, triglicéridos, acido úrico, que son las pruebas mínimas y precisas descartando otras de mayor coste para el cuquillero, que con su valoración se pueden descubrir las afecciones de origen hepático.

Confirmado la patología hepática dependiendo de su causa, así como la afectación o destrucción del tejido de la glándula, puede tener un elevado nivel de recuperación dependiendo de la gravedad, y poder restablecer sus funciones normales con las medidas correctoras pertinentes.

El tratamiento contra las diversas patologías será tratando las causas, y ajustando en todo caso las dietas de acuerdo con el proceso hepático que le afecte, pero también disminuyendo la cantidad de proteínas para disminuir la carga del trabajo hepático. También es importante la reducción de suministro de piensos muy energéticos con altos contenidos en grasas y vitamina A, ya que si existen daños en el parénquima - o tejidos del hígado - al almacenarse, no pueden ser metabolizados adecuadamente, dificultando de esta manera la recuperación de los tejidos dañados. El maíz con su alto valor energético también es perjudicial por su elevado contenido en hidratos de carbono. Dan buenos resultados las terapias de soporte nutricional de alimentación menos energéticas con alimentación racionada de buena calidad con pocas grasas como terapia regeneradora del funcionamiento hepático. También es aconsejable en las perdices afectadas, el suministro diario de ración de alpiste que tiene aminoacidos de buena asimilación, y enzimas que ayudan a destruir la grasa, cuando estén afectadas por Lipidosis hepática o hígado graso.

Será necesario controlar periódicamente los valores de los análisis para seguir la evolución de la enfermedad o confirmar la curación.

También en el caso de hígado graso la combinación de vitaminas del grupo B y compuestos de vitamina E, que son vitaminas que tienen funciones regeneradoras del tejido dañado y K -esta última si existieran hemorragias - y el suministro de complementos de diversos aminoácidos para la protección del tejido hepático tales como, la Carnitina aminoácido con propiedades lipotrópicas que impiden la acumulación del grasa en el hígado convirtiéndolas en energía y evitando que la misma se acumulen en él, y otros con propiedades del buen funcionamiento de las células, metabolismo, y regeneradores celulares como Leucina, Isoleucina, Colina, Valina, Metionina, y Biotina. Pero lo más importante e imprescindible, es el control y cambio de la alimentación suministrada.

Confirmada la enfermedad hepática, posiblemente la perdiz no comerá o lo hará excasamente como síntoma característico de esta patología, por lo que no habrá más remedio que recurrir a la alimentación forzada de forma correcta directamente al buche con alimentos blandos semilíquidos, con diversas y pequeñas tomas a lo largo del día.

Para finalizar, aconsejar a todos los cuquilleros diligentes con sus reclamos, que estos necesitan de nuestros cuidados permanentes, cuidando su alimentación equilibrada, higiene, y la desparasitación interna y externa, para indicar una vez más, que son las soluciones más acertadas para la prevención de toda clase de enfermedades que pueden contraer las perdices de reclamo.http://cuquillerooriolano.blogspot.com/