Es muy habitual entre los aficionados a la caza de la perdiz con reclamo, “ejercer de veterinarios” con sus perdices cuando les notan algún síntoma de enfermedad, en algunos casos, quizá obligados por no existir profesionales especializados cercanos a su sus domicilios, estableciendo sus propios criterios de diagnósticos y tratamientos para tratar los síntomas que presentan los reclamos enfermos, pero a veces me consta, que los medicamentos empleados no son los adecuados a las patologías que presentan.
El uso de medicamentos en las enfermedades de las perdices de reclamo es algo que no admite improvisaciones y pérdidas de tiempo, como ocurre muchas veces entre los cuquilleros buscando entre los diferentes trata
mientos aconsejados por amigos cercanos, o pidiendo ayudas en distintos foros para elegir alguno de los propuestos, porque de esta forma se corren riesgos para la perdiz, a la vez que se pueden cometer errores en el tratamiento equivocado, que pueden ocasionar la muerte de la perdiz enferma.
Lo más sensato y efectivo en estos casos, es acudir siempre sin demora a un profesional veterinario especializado si existe la posibilidad de hacerlo aunque sea en distinta localidad a la habitual, porque en las enfermedades de la perdices es posible que no sean incipientes los síntomas de su enfermedad cuando se advierte de que algo les pasa, porque en su código de conducta las perdices saben esconder los síntomas hasta que la enfermedad es grave como solución de supervivencia ante los depredadores, y en estos casos, siempre hay que actuar de la forma más urgente y eficaz sin perder el tiempo probando los distintos medicamentos aconsejados por personas no profesionales en la distancia, y que además, los medicamentos recomendados pueden no ser los más indicados o estar contraindicados para la enfermedad que presente la perdiz, pudiendo agravar de esta forma el cuadro patológico, o al no recibir el tratamiento adecuado con premura pueda ser la causa de su muerte.
En la mayoría de ocasiones, los aficionados aunque puedan llevar la perdiz enferma a un veterinario, por no molestarse que también es habitual entre los cuquilleros, prefieren pedir ayuda a otros amigos y conocidos, o acudir a distintos foros de internet para exponer su caso en todos ellos, y que siempre le responderán algunos en un acto de solidaridad con el compañero preocupado, pero con estas formas de actuar no adecuadas de algunos aficionados actuando como "veterinarios" aventurándose a diagnósticar y aconsejar tratamientos en la distancia, aunque se realicen con el ánimo de ayudar, pueden resultar temerarios sus consejos cuando se recomiendan medicamentos, porque actuan sin la suficiente prudencia ni conocimiento, porque en estos casos, son efectuados por personas no profesionales con los riesgos que esto puede suponer para la vida de la perdiz, recomendar distintos medicamentos sin fiabilidad alguna, pero además, con las distintas opiniones de los "improvisados veterinarios" en la distancia se acostumbra a los aficionados a medicar a las perdices sin criterios, precisión, seguridad, ni garantías de un diagnóstico y tratamiento correcto efectuado por un veterinario especializado, asumiendo el cuquillero los riesgos de que la perdiz pueda morir
ante las dispares opiniones, diagnósticos y tratamientos no profesionales propuestos con los mínimos datos facilitados en la distancia, que harán todavía más difícil decidir al preocupado aficionado por alguno de los aconsejados, y ante la falta de diligencia previsora del cuquillero pueden poner en riesgo la vida de de la perdiz enferma.
Ante estas formas de actuar de muchos cuquilleros, quisiera exponer y aconsejar lo siguiente: cuando alguno de nosotros estamos enfermos, lo más sensato es no pedir consejos a los amigos y automedicarnos con lo que cualquiera de ellos nos recomienden, sino que visitamos a un médico, y si no podemos hacerlo, el médico se desplazará a nuestro domicilio para reconocernos y darnos el mejor tratamiento de acuerdo con la enfermedad que tengamos. Pues con las perdices de reclamo tiene que ser igual si somos responsables y queremos que recuperen la salud perdida, y no correr riegos perdiendo el tiempo agravando la enfermedad muchas veces con tratamientos equivocados, porque muchos síntomas de enfermedades en las perdices pueden ser simililares, pero tener su origen de afecciones diferentes y no cualquier medicamento vale, dando lugar a que la perdiz muera por distintos motivos, y me consta que muchas veces así sucede, aun tratándose de enfermedades no graves pero tratadas incorrectamente.
Resulta temerario aconsejar tratamientos con medicamentos en la distancia sin reconocer a la perdiz enferma por pers
onas no profesionales, sin adoptar el reconocimiento previo para establecer un diagnóstico correcto, aun siendo el que se aventure a realizarlo en la distancia un veterinario. Es siempre imprescindible y necesario el reconocimiento de la perdiz y la valoración de las pruebas complementarias si fueran precisas para determinar su enfermedad y prescribir el mejor tratamiento, dosis y tiempo del mismo según las características de la enfermedad y salud de la perdiz, para que lleven al reclamo a su curación efectiva en el menor tiempo posible.
El uso arbitrario de tratar las enfermedades de las perdices, es una responsabilidad que los cuquilleros deben asumir con sus consecuencias, porque usados al libre albedrío de cada uno sin conocimientos ni experiencia, o fiarse de las recomendaciones de otros en la distancia, es actuar con poca sensatez y cautela, por no molestarse en acudir a un veterinario especializado cuando haya posibilidad de hacerlo.
Se deben desterrar de todos los cuquilleros responsables las recomendaciones que pueden ser temerarias llenas de total ignorancia de algunos que aconsejan en los foros tratamientos para las perdices, que incluso les llevan a recomendar algunos medicamentos, para cuando “no se sepa la enfermedad que afecte a la perdiz enferma”, aconsejar de esta manera es un auténtico disparate y temeridad de quienes de esta forma se pronuncian por ser una auténtica falacia, porque no existe ningún tipo de medicamento veterinario, que sea la panacea para tratar las diversas enfermedades que pueden afectar a las perdices.
Los diferentes antibióticos tan frecuentemente usados por los perdigoneros como remedio ante cualquier síntoma de enfermedad en las perdices, no son la solución a los problemas de salud de las perdices de reclamo, porque estás pueden ser de distinta etiología y necesitar tratamientos distintos, o precisar en los casos de infecciones el antibiótico más adecuado y eficaz según la enfermedad que presente. La prescripción profesional de los antibióticos se hace, cuando realmente es necesario ante infecciones por bacterias que sean sensibles al antibiótico prescrito. Por ello el reconocimiento de la perdiz es preciso para conocer el tipo de infección y órgano afectado, para determinar en algunos casos con un antibiograma la susceptibilidad de la bacteria que la ha originado. Los diversos antibióticos bien sean bactericidas o bacteriostáticos, siempre se tienen que admistrar los más adecuados de acuerdo con el tipo de infección según las características de la patología. Nunca es recomendable ni se actúa correctamente administrando cualquier antibiótico,
que puede no ser eficaz dependiendo del tipo de infección, con el riesgo además, de que el uso inadecuado y frecuente de los mismos producirán toxicidad con efectos secundarios y colaterales en diferentes órganos, además de resistencias bacterianas, que anularán los efectos terapeúticos de los antibióticos cuando realmente sean necesarios.
Por lo tanto, resulta sorprendente y preocupante las recomendaciones de medicamentos en la distancia de forma irresponsable y temeraria de algunos aficionados - aunque se trate de una perdiz- sin ser un profesional cualificado, ni conocer la supuesta enfermedad para la que se pide ayuda, con el agravante de no ver al reclamo enfermo. No se actua correctamente aventurándose a recomendar medicamentos o realizar acciones con las perdices sin el pleno conocimiento de la enfermedad que presenten, y que sirva para solucionar la enfermedad en el menor tiempo posible, aunque repito, la sintomatología de la enfermedad que tenga la perdiz hagan pensar en alguna causa concreta, por ello, actuar a la ligera suministrándole cualquier medicamento recomendado en la distancia es poco prudente como es norma entre los aficionados, que además, ante cualquier sospecha de enfermedad que intuyan en alguna perdiz, proceden a suministrarle sobre todo como norma de forma incontrolada cualquier antibiótico que tengan, o algunos de los recomendados en la distancia.
Son muchos los datos y síntomas clínicos que se tienen que valorar y tener en cuenta con una perdiz enferma para establecer el diagnóstico y tratamiento más adecuado, aunque se trate de las más frecuentes y
habituales de las perdices de reclamo, porque aun estando ante la misma sintomatología como pueden ser los diferentes tipos de diarreas, se tiene que determinar su etiología algunas veces si es preciso recogiendo muestras para determinar su causa para el tratamiento más efectivo. Hay que precisar además si existen distensiones abdominales, vómitos, conocer el apetito, las formas, color y olor de las heces, la comprobación de la presencia de parásitos en las mismas, el estasis del buche -o acumulación de comida-, la frecuencia cantidad y color de la orina o ausencia de la misma, aspecto del plumaje, color vivacidad y aspecto de los ojos, actitud, vivacidad,reacciones y comportamiento, síntomas neurológicos, convulsiones, ataxia o descoordinación de movimientos, posición de la cabeza, valoración de los síntomas respiratorios, diversas inflamaciones articulares, anorexia, debilidad y desnutrición, embotamiento, síntomas de deshidratación, descenso de su temperatura habitual, estado general de la perdiz enferma, comida y agua suministrada y consumida etc.,
Los tratamientos farmacológicos veterinarios de cualquier tipo todos son tóxicos para las perdices, y a través del conocimiento de todos ellos por parte del profesional que conoce sus propiedades físicas y químicas, las concentraciones plasmáticas que producen cada uno de ellos y su efectividad, los efectos fisiológicos y bioquímicos, la absorción de los mismos y sus mecanismos de acción, la distribución, metabolismo y tiempo de excreción, su capacidad terapéutica y los efectos colaterales y secundarios etc., para decidirse por el más adecuado a la patología que presente, según sea la gravedad y estado de salud de la perdiz enferma. Por ello es lamentable vuelvo a repetir que personas no cualificadas tengan el atrevimiento en diversos medios de recomendar medicamentos de todo tipo, sin saber que los mismos les pueden causar daños algunos de ellos de forma irreversibles a la perdiz enferma, además de incitar y acostumbrar a los aficionados a medicar a sus perdices sin criterios y a su libre aldebrío sin la supervisión de un profesional veterinario.
Los medicamentos que más usan los aficionados con sus perdices son los diversos antibióticos sobre todo compuestos de sulfamidas, sin tener conocimiento de los daños irreversibles que este tipo de antibiótico puede
n producir en la perdiz tratada, siendo costumbre entre los aficionados utilizarlos frecuentemente, y la mayoría de las veces sin causa que lo justifique por administrarlos ante cualquier síntoma de enfermedad que presente la perdiz sea la que sea, y otras, aun siendo justificado el tratamiento, no son los adecuados los empleados para el tipo de infección que presentan.Porque para administrar un antibiótico a una perdiz enferma, implica el conocimiento profesional bacteriológico del mismo en relación con la enfermedad que presenta, el estado de la perdiz, la concentración y distribución necesaria en el órgano/s afectado/s para que produzcan la acción antibacteriana apropiada eficaz, tiempo de suministro y dosis de acuerdo con el peso y edad de la perdiz, para que no le produzcan elevada toxicidad y resistencias, y otros efectos indeseados, siendo la elección más idónea según las concentraciones plasmáticas más adecuadas para eliminar el tipo y grado de infección del órgano/s afectado/s. Y para elegir el más adecuado, también dependerá de otros aspectos importantes a tener en cuenta para que garanticen sus efectos terapéuticos, y que su efectividad no sea interferida dependiendo del antibiótico suministrado de forma oral con los iones de calcio, y el tipo de agua que les suministremos.
Es más frecuente en las enfermedades iniciales que no presenten gravedad, que las perdices se traten incorporando los fármacos en el agua, pero siempre hay que tener presente el Ph de la misma, la higiene de los bebederos, o si el agua tiene elevada carga bacteriana, porque no son los medios más adecuados para la plena eficacia cuando tenemos que efectuar los tratamientos con medicamentos antibióticos añadidos en el agua. La dureza del agua, los que tengan los depósitos de agua automáticos galvanizados, y el exceso de cloro, influyen también en la efectividad y absorción de algunos antibióticos que les hacen perder parte de sus efectos, al reducir su efectividad antibacteriana en más del sesenta y cinco por ciento de sus efectos terapéuticos.
Todo esto lo deben tener presente los cuquilleros a través de la información de un profesional, porque a veces son muchos perdigoteros los que se extrañan, que a pesar de darle el tratamiento con el antibiótico adecuado, no se observan la mejoría deseada en el reclamo enfermo, que influirá igualmente con la vigilancia del consumo de agua de la perdiz, la temperatura que tenga la misma, la protección del bebedero de los efectos de la luz, y la incompatibilidad del antibiótico con el suministro conjunto de vitaminas.
Estos son algunos de los aspectos que siempre se deben tener en cuenta en el tratamiento con fármacos, y que con el asesoramiento del profesional siempre serán más efectivos que hacerlo sin conocimiento alguno y al libre albedrío de cada uno, o de los recomendados por otros amigos que no necesariamente pueden ser efectivos e indicados para la enfermedad que presente la perdiz. En los casos más graves y de urgencia, siempre es recomendable la administración del antibiótico de forma intramuscular para lograr una mejor y rápida recuperación, o en su defecto la toma forzada efectuada de forma adecuada directamente al buche, dependiendo del grado de infección y estado de la perdiz.
Vuelvo a recordar por haberlo citado anteriormente en otros escritos de este Blog, que las costumbres de muchos cuquilleros de suministrar frecuentemente antibióticos a perdices y perdigones, que según ellos los utilizan como “preventivos” para evitar las enfermedades infecciosas, no tiene ningún sentido en l
a práctica veterinaria sin la existencia de ningún proceso patológico infeccioso latente o persistente. Son errores absurdos que cometen muchos aficionados con estas prácticas llenas de total desconocimiento irresponsable y negligente de quienes de esta forma imprudente tratan a sus perdices, porque con el uso inadecuado de los antibióticos, pueden resultar muy perjudiciales y producir daños importantes para su salud. Con esta forma de proceder de muchos aficionados, generarán resistencias genéticas bacterianas en la perdiz para cuando en realidad se necesite darle un tratamiento antibiótico, pero además, con estas prácticas fuera de toda lógica, les causan gran deterioro y disminución de la flora beneficiosa digestiva tan necesaria en un animal encerrado, que no solo es necesaria para la perfecta digestión, sino que además es la que regula e interviene en el equilibrio de diversas funciones orgánicas para conservar su vida y salud, y la protección eficaz contra infecciones por la ingesta de bacterias del jaulero. Por otra parte, el suministro frecuente de antibióticos pueden producir también daños en los glomerulos renales e hígado de la perdiz, y propiciar la aparición de diversas enfermedades fúngicas. Se ha demostrado en la practica veterinaria, la resistencia por abuso de los antibióticos de cepas de Estreptococos, Enterecocos, Staphylococus aureus, Pseudomas aeruginosa, y Clostridium difficile, etc.,
Es más recomendable y saludable para las perdices otras alternativas preventivas contra las infecciones más eficaces que no las perjudiquen, que la arriesgada costumbre sin ningún sentido del empleo como “preventivos” con antibióticos como si de vacunas se tratase, empleando otros productos beneficiosos para su salud con el suministro de Probióticos que colonizan de forma permanente su aparato digestivo empleando cepas de Lactobacillus, Enteroccocus y Estreptococcus, y otros no colonizantes del género Bacillus, además con la alternancia periódica de Prebióticos, Simbióticos y los acidificantes del agua, que unido a la escrupulosa limpieza del jaulero, agua y comida en buen estado, pueden evitar las diarreas infecciosas más frecuentes en las perdices de reclamo, la mayoría de las veces producidas por la ausencia de higiene generalizada, antes que la forma imprudente de suministrar antibióticos sin razón ni causa que lo justifique a las perdices, repito usados absurdamente como “preventivos”.
Todos los perdigoneros tienen que ser conscientes, que todos los tratamientos con antibióticos se tienen que realizar a las perdices cuando realmente los necesiten porque es muy habitual el abuso muchas vec
es sin causas que lo justifiquen, e incluso si la afección no es grave es más saludable tratarla con otros medios menos agresivos y perjudiciales. La terapia eficiente depende de la relación precisa del diagnóstico acertado y la administración del más apropiado, con la dosis y tiempo necesario para conseguir la curación efectiva y no provocar resistencias genéticas, o solo producir atenuación de los síntomas con posteriores reinfecciones, ni provocar en su flora bacteriana digestiva Disbacteriosis o perturbación grave de la misma al volverse patógena la bacteria anaerobia Clostridium Difficile habitual en su sistema digestivo, pero que se vuelve patógena con el abuso o uso inadecuado de los antibióticos provocando diarreas seudomenbranosas a veces sanguinolentas que pueden causarle la muerte a la perdiz tratada, reconocible esta perturbación por el intenso hedor de las heces. Todos los antibióticos no son iguales, ni todos producen los mismos efectos terapéuticos deseados como erróneamente creen muchos aficionados, ni todos producen los mismos efectos secundarios no deseados en los diversos órganos de la perdiz enferma.
Las vías de administración de los medicamentos más usuales empleados con las perdices son de forma oral, intramuscular y subcutánea. En ocasiones como ya he indicado en este Blog en los tratamientos orales de cualquier medicamento, a veces es preciso hacerlo adecuadamente de forma forzada directamente al buche si se sospecha que la perdiz no come ni bebe, o bien dependiendo de la patología y gravedad, es preciso administrarla mediante iny
ección intramuscular efectuada siempre en la pechuga con agujas tipo insulina, pues de hacerlo en otras zonas como los músculos de las patas, los fármacos pueden pasar directamente a los riñones a través de la vena ilíaca externa antes de llegar al torrente circulatorio, además de los posibles hematomas que se pueden producir en la zona.La administración de medicamentos de urgencia mediante inyección endovenosa siempre la tiene que hacer un profesional veterinario.
En resumen, lo más sensato ante la enfermedad de una perdiz de reclamo, es llevarla a profesionales veterinarios especializados, aunque estos tengan sus clínicas en otras ciudades, para que procedan a su reconocimiento y realicen las pruebas necesarias en su caso, para determinar el diagnóstico preciso y tratamiento correcto según la gravedad observada. Las pérdidas de tiempo en los tratamientos efectuados por los aficionados ante enfemedades no frecuentes ni conocidas de sus perdices, supone ponerlas en peligro de que puedan morir, buscando soluciones dispares en la distancia de personas no profesionales. http://cuquillerooriolano.blogspot.com/
El uso de medicamentos en las enfermedades de las perdices de reclamo es algo que no admite improvisaciones y pérdidas de tiempo, como ocurre muchas veces entre los cuquilleros buscando entre los diferentes trata
mientos aconsejados por amigos cercanos, o pidiendo ayudas en distintos foros para elegir alguno de los propuestos, porque de esta forma se corren riesgos para la perdiz, a la vez que se pueden cometer errores en el tratamiento equivocado, que pueden ocasionar la muerte de la perdiz enferma.Lo más sensato y efectivo en estos casos, es acudir siempre sin demora a un profesional veterinario especializado si existe la posibilidad de hacerlo aunque sea en distinta localidad a la habitual, porque en las enfermedades de la perdices es posible que no sean incipientes los síntomas de su enfermedad cuando se advierte de que algo les pasa, porque en su código de conducta las perdices saben esconder los síntomas hasta que la enfermedad es grave como solución de supervivencia ante los depredadores, y en estos casos, siempre hay que actuar de la forma más urgente y eficaz sin perder el tiempo probando los distintos medicamentos aconsejados por personas no profesionales en la distancia, y que además, los medicamentos recomendados pueden no ser los más indicados o estar contraindicados para la enfermedad que presente la perdiz, pudiendo agravar de esta forma el cuadro patológico, o al no recibir el tratamiento adecuado con premura pueda ser la causa de su muerte.
En la mayoría de ocasiones, los aficionados aunque puedan llevar la perdiz enferma a un veterinario, por no molestarse que también es habitual entre los cuquilleros, prefieren pedir ayuda a otros amigos y conocidos, o acudir a distintos foros de internet para exponer su caso en todos ellos, y que siempre le responderán algunos en un acto de solidaridad con el compañero preocupado, pero con estas formas de actuar no adecuadas de algunos aficionados actuando como "veterinarios" aventurándose a diagnósticar y aconsejar tratamientos en la distancia, aunque se realicen con el ánimo de ayudar, pueden resultar temerarios sus consejos cuando se recomiendan medicamentos, porque actuan sin la suficiente prudencia ni conocimiento, porque en estos casos, son efectuados por personas no profesionales con los riesgos que esto puede suponer para la vida de la perdiz, recomendar distintos medicamentos sin fiabilidad alguna, pero además, con las distintas opiniones de los "improvisados veterinarios" en la distancia se acostumbra a los aficionados a medicar a las perdices sin criterios, precisión, seguridad, ni garantías de un diagnóstico y tratamiento correcto efectuado por un veterinario especializado, asumiendo el cuquillero los riesgos de que la perdiz pueda morir
ante las dispares opiniones, diagnósticos y tratamientos no profesionales propuestos con los mínimos datos facilitados en la distancia, que harán todavía más difícil decidir al preocupado aficionado por alguno de los aconsejados, y ante la falta de diligencia previsora del cuquillero pueden poner en riesgo la vida de de la perdiz enferma.Ante estas formas de actuar de muchos cuquilleros, quisiera exponer y aconsejar lo siguiente: cuando alguno de nosotros estamos enfermos, lo más sensato es no pedir consejos a los amigos y automedicarnos con lo que cualquiera de ellos nos recomienden, sino que visitamos a un médico, y si no podemos hacerlo, el médico se desplazará a nuestro domicilio para reconocernos y darnos el mejor tratamiento de acuerdo con la enfermedad que tengamos. Pues con las perdices de reclamo tiene que ser igual si somos responsables y queremos que recuperen la salud perdida, y no correr riegos perdiendo el tiempo agravando la enfermedad muchas veces con tratamientos equivocados, porque muchos síntomas de enfermedades en las perdices pueden ser simililares, pero tener su origen de afecciones diferentes y no cualquier medicamento vale, dando lugar a que la perdiz muera por distintos motivos, y me consta que muchas veces así sucede, aun tratándose de enfermedades no graves pero tratadas incorrectamente.
Resulta temerario aconsejar tratamientos con medicamentos en la distancia sin reconocer a la perdiz enferma por pers
onas no profesionales, sin adoptar el reconocimiento previo para establecer un diagnóstico correcto, aun siendo el que se aventure a realizarlo en la distancia un veterinario. Es siempre imprescindible y necesario el reconocimiento de la perdiz y la valoración de las pruebas complementarias si fueran precisas para determinar su enfermedad y prescribir el mejor tratamiento, dosis y tiempo del mismo según las características de la enfermedad y salud de la perdiz, para que lleven al reclamo a su curación efectiva en el menor tiempo posible.El uso arbitrario de tratar las enfermedades de las perdices, es una responsabilidad que los cuquilleros deben asumir con sus consecuencias, porque usados al libre albedrío de cada uno sin conocimientos ni experiencia, o fiarse de las recomendaciones de otros en la distancia, es actuar con poca sensatez y cautela, por no molestarse en acudir a un veterinario especializado cuando haya posibilidad de hacerlo.
Se deben desterrar de todos los cuquilleros responsables las recomendaciones que pueden ser temerarias llenas de total ignorancia de algunos que aconsejan en los foros tratamientos para las perdices, que incluso les llevan a recomendar algunos medicamentos, para cuando “no se sepa la enfermedad que afecte a la perdiz enferma”, aconsejar de esta manera es un auténtico disparate y temeridad de quienes de esta forma se pronuncian por ser una auténtica falacia, porque no existe ningún tipo de medicamento veterinario, que sea la panacea para tratar las diversas enfermedades que pueden afectar a las perdices.
Los diferentes antibióticos tan frecuentemente usados por los perdigoneros como remedio ante cualquier síntoma de enfermedad en las perdices, no son la solución a los problemas de salud de las perdices de reclamo, porque estás pueden ser de distinta etiología y necesitar tratamientos distintos, o precisar en los casos de infecciones el antibiótico más adecuado y eficaz según la enfermedad que presente. La prescripción profesional de los antibióticos se hace, cuando realmente es necesario ante infecciones por bacterias que sean sensibles al antibiótico prescrito. Por ello el reconocimiento de la perdiz es preciso para conocer el tipo de infección y órgano afectado, para determinar en algunos casos con un antibiograma la susceptibilidad de la bacteria que la ha originado. Los diversos antibióticos bien sean bactericidas o bacteriostáticos, siempre se tienen que admistrar los más adecuados de acuerdo con el tipo de infección según las características de la patología. Nunca es recomendable ni se actúa correctamente administrando cualquier antibiótico,
que puede no ser eficaz dependiendo del tipo de infección, con el riesgo además, de que el uso inadecuado y frecuente de los mismos producirán toxicidad con efectos secundarios y colaterales en diferentes órganos, además de resistencias bacterianas, que anularán los efectos terapeúticos de los antibióticos cuando realmente sean necesarios.Por lo tanto, resulta sorprendente y preocupante las recomendaciones de medicamentos en la distancia de forma irresponsable y temeraria de algunos aficionados - aunque se trate de una perdiz- sin ser un profesional cualificado, ni conocer la supuesta enfermedad para la que se pide ayuda, con el agravante de no ver al reclamo enfermo. No se actua correctamente aventurándose a recomendar medicamentos o realizar acciones con las perdices sin el pleno conocimiento de la enfermedad que presenten, y que sirva para solucionar la enfermedad en el menor tiempo posible, aunque repito, la sintomatología de la enfermedad que tenga la perdiz hagan pensar en alguna causa concreta, por ello, actuar a la ligera suministrándole cualquier medicamento recomendado en la distancia es poco prudente como es norma entre los aficionados, que además, ante cualquier sospecha de enfermedad que intuyan en alguna perdiz, proceden a suministrarle sobre todo como norma de forma incontrolada cualquier antibiótico que tengan, o algunos de los recomendados en la distancia.
Son muchos los datos y síntomas clínicos que se tienen que valorar y tener en cuenta con una perdiz enferma para establecer el diagnóstico y tratamiento más adecuado, aunque se trate de las más frecuentes y
habituales de las perdices de reclamo, porque aun estando ante la misma sintomatología como pueden ser los diferentes tipos de diarreas, se tiene que determinar su etiología algunas veces si es preciso recogiendo muestras para determinar su causa para el tratamiento más efectivo. Hay que precisar además si existen distensiones abdominales, vómitos, conocer el apetito, las formas, color y olor de las heces, la comprobación de la presencia de parásitos en las mismas, el estasis del buche -o acumulación de comida-, la frecuencia cantidad y color de la orina o ausencia de la misma, aspecto del plumaje, color vivacidad y aspecto de los ojos, actitud, vivacidad,reacciones y comportamiento, síntomas neurológicos, convulsiones, ataxia o descoordinación de movimientos, posición de la cabeza, valoración de los síntomas respiratorios, diversas inflamaciones articulares, anorexia, debilidad y desnutrición, embotamiento, síntomas de deshidratación, descenso de su temperatura habitual, estado general de la perdiz enferma, comida y agua suministrada y consumida etc.,Los tratamientos farmacológicos veterinarios de cualquier tipo todos son tóxicos para las perdices, y a través del conocimiento de todos ellos por parte del profesional que conoce sus propiedades físicas y químicas, las concentraciones plasmáticas que producen cada uno de ellos y su efectividad, los efectos fisiológicos y bioquímicos, la absorción de los mismos y sus mecanismos de acción, la distribución, metabolismo y tiempo de excreción, su capacidad terapéutica y los efectos colaterales y secundarios etc., para decidirse por el más adecuado a la patología que presente, según sea la gravedad y estado de salud de la perdiz enferma. Por ello es lamentable vuelvo a repetir que personas no cualificadas tengan el atrevimiento en diversos medios de recomendar medicamentos de todo tipo, sin saber que los mismos les pueden causar daños algunos de ellos de forma irreversibles a la perdiz enferma, además de incitar y acostumbrar a los aficionados a medicar a sus perdices sin criterios y a su libre aldebrío sin la supervisión de un profesional veterinario.
Los medicamentos que más usan los aficionados con sus perdices son los diversos antibióticos sobre todo compuestos de sulfamidas, sin tener conocimiento de los daños irreversibles que este tipo de antibiótico puede
n producir en la perdiz tratada, siendo costumbre entre los aficionados utilizarlos frecuentemente, y la mayoría de las veces sin causa que lo justifique por administrarlos ante cualquier síntoma de enfermedad que presente la perdiz sea la que sea, y otras, aun siendo justificado el tratamiento, no son los adecuados los empleados para el tipo de infección que presentan.Porque para administrar un antibiótico a una perdiz enferma, implica el conocimiento profesional bacteriológico del mismo en relación con la enfermedad que presenta, el estado de la perdiz, la concentración y distribución necesaria en el órgano/s afectado/s para que produzcan la acción antibacteriana apropiada eficaz, tiempo de suministro y dosis de acuerdo con el peso y edad de la perdiz, para que no le produzcan elevada toxicidad y resistencias, y otros efectos indeseados, siendo la elección más idónea según las concentraciones plasmáticas más adecuadas para eliminar el tipo y grado de infección del órgano/s afectado/s. Y para elegir el más adecuado, también dependerá de otros aspectos importantes a tener en cuenta para que garanticen sus efectos terapéuticos, y que su efectividad no sea interferida dependiendo del antibiótico suministrado de forma oral con los iones de calcio, y el tipo de agua que les suministremos.Es más frecuente en las enfermedades iniciales que no presenten gravedad, que las perdices se traten incorporando los fármacos en el agua, pero siempre hay que tener presente el Ph de la misma, la higiene de los bebederos, o si el agua tiene elevada carga bacteriana, porque no son los medios más adecuados para la plena eficacia cuando tenemos que efectuar los tratamientos con medicamentos antibióticos añadidos en el agua. La dureza del agua, los que tengan los depósitos de agua automáticos galvanizados, y el exceso de cloro, influyen también en la efectividad y absorción de algunos antibióticos que les hacen perder parte de sus efectos, al reducir su efectividad antibacteriana en más del sesenta y cinco por ciento de sus efectos terapéuticos.
Todo esto lo deben tener presente los cuquilleros a través de la información de un profesional, porque a veces son muchos perdigoteros los que se extrañan, que a pesar de darle el tratamiento con el antibiótico adecuado, no se observan la mejoría deseada en el reclamo enfermo, que influirá igualmente con la vigilancia del consumo de agua de la perdiz, la temperatura que tenga la misma, la protección del bebedero de los efectos de la luz, y la incompatibilidad del antibiótico con el suministro conjunto de vitaminas.
Estos son algunos de los aspectos que siempre se deben tener en cuenta en el tratamiento con fármacos, y que con el asesoramiento del profesional siempre serán más efectivos que hacerlo sin conocimiento alguno y al libre albedrío de cada uno, o de los recomendados por otros amigos que no necesariamente pueden ser efectivos e indicados para la enfermedad que presente la perdiz. En los casos más graves y de urgencia, siempre es recomendable la administración del antibiótico de forma intramuscular para lograr una mejor y rápida recuperación, o en su defecto la toma forzada efectuada de forma adecuada directamente al buche, dependiendo del grado de infección y estado de la perdiz.
Vuelvo a recordar por haberlo citado anteriormente en otros escritos de este Blog, que las costumbres de muchos cuquilleros de suministrar frecuentemente antibióticos a perdices y perdigones, que según ellos los utilizan como “preventivos” para evitar las enfermedades infecciosas, no tiene ningún sentido en l
a práctica veterinaria sin la existencia de ningún proceso patológico infeccioso latente o persistente. Son errores absurdos que cometen muchos aficionados con estas prácticas llenas de total desconocimiento irresponsable y negligente de quienes de esta forma imprudente tratan a sus perdices, porque con el uso inadecuado de los antibióticos, pueden resultar muy perjudiciales y producir daños importantes para su salud. Con esta forma de proceder de muchos aficionados, generarán resistencias genéticas bacterianas en la perdiz para cuando en realidad se necesite darle un tratamiento antibiótico, pero además, con estas prácticas fuera de toda lógica, les causan gran deterioro y disminución de la flora beneficiosa digestiva tan necesaria en un animal encerrado, que no solo es necesaria para la perfecta digestión, sino que además es la que regula e interviene en el equilibrio de diversas funciones orgánicas para conservar su vida y salud, y la protección eficaz contra infecciones por la ingesta de bacterias del jaulero. Por otra parte, el suministro frecuente de antibióticos pueden producir también daños en los glomerulos renales e hígado de la perdiz, y propiciar la aparición de diversas enfermedades fúngicas. Se ha demostrado en la practica veterinaria, la resistencia por abuso de los antibióticos de cepas de Estreptococos, Enterecocos, Staphylococus aureus, Pseudomas aeruginosa, y Clostridium difficile, etc.,Es más recomendable y saludable para las perdices otras alternativas preventivas contra las infecciones más eficaces que no las perjudiquen, que la arriesgada costumbre sin ningún sentido del empleo como “preventivos” con antibióticos como si de vacunas se tratase, empleando otros productos beneficiosos para su salud con el suministro de Probióticos que colonizan de forma permanente su aparato digestivo empleando cepas de Lactobacillus, Enteroccocus y Estreptococcus, y otros no colonizantes del género Bacillus, además con la alternancia periódica de Prebióticos, Simbióticos y los acidificantes del agua, que unido a la escrupulosa limpieza del jaulero, agua y comida en buen estado, pueden evitar las diarreas infecciosas más frecuentes en las perdices de reclamo, la mayoría de las veces producidas por la ausencia de higiene generalizada, antes que la forma imprudente de suministrar antibióticos sin razón ni causa que lo justifique a las perdices, repito usados absurdamente como “preventivos”.
Todos los perdigoneros tienen que ser conscientes, que todos los tratamientos con antibióticos se tienen que realizar a las perdices cuando realmente los necesiten porque es muy habitual el abuso muchas vec
es sin causas que lo justifiquen, e incluso si la afección no es grave es más saludable tratarla con otros medios menos agresivos y perjudiciales. La terapia eficiente depende de la relación precisa del diagnóstico acertado y la administración del más apropiado, con la dosis y tiempo necesario para conseguir la curación efectiva y no provocar resistencias genéticas, o solo producir atenuación de los síntomas con posteriores reinfecciones, ni provocar en su flora bacteriana digestiva Disbacteriosis o perturbación grave de la misma al volverse patógena la bacteria anaerobia Clostridium Difficile habitual en su sistema digestivo, pero que se vuelve patógena con el abuso o uso inadecuado de los antibióticos provocando diarreas seudomenbranosas a veces sanguinolentas que pueden causarle la muerte a la perdiz tratada, reconocible esta perturbación por el intenso hedor de las heces. Todos los antibióticos no son iguales, ni todos producen los mismos efectos terapéuticos deseados como erróneamente creen muchos aficionados, ni todos producen los mismos efectos secundarios no deseados en los diversos órganos de la perdiz enferma.Las vías de administración de los medicamentos más usuales empleados con las perdices son de forma oral, intramuscular y subcutánea. En ocasiones como ya he indicado en este Blog en los tratamientos orales de cualquier medicamento, a veces es preciso hacerlo adecuadamente de forma forzada directamente al buche si se sospecha que la perdiz no come ni bebe, o bien dependiendo de la patología y gravedad, es preciso administrarla mediante iny
ección intramuscular efectuada siempre en la pechuga con agujas tipo insulina, pues de hacerlo en otras zonas como los músculos de las patas, los fármacos pueden pasar directamente a los riñones a través de la vena ilíaca externa antes de llegar al torrente circulatorio, además de los posibles hematomas que se pueden producir en la zona.La administración de medicamentos de urgencia mediante inyección endovenosa siempre la tiene que hacer un profesional veterinario.En resumen, lo más sensato ante la enfermedad de una perdiz de reclamo, es llevarla a profesionales veterinarios especializados, aunque estos tengan sus clínicas en otras ciudades, para que procedan a su reconocimiento y realicen las pruebas necesarias en su caso, para determinar el diagnóstico preciso y tratamiento correcto según la gravedad observada. Las pérdidas de tiempo en los tratamientos efectuados por los aficionados ante enfemedades no frecuentes ni conocidas de sus perdices, supone ponerlas en peligro de que puedan morir, buscando soluciones dispares en la distancia de personas no profesionales. http://cuquillerooriolano.blogspot.com/

